martes 24/5/22

Juanpe se gusta con el rosa

El sevillano defiende sin problemas el liderato en la quinta etapa, que termina con la victoria al sprint de Demare Hoy no debe pasar apuros para mantenerlo en Scalea
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La quinta era una de esas etapas calificadas como llanas. ¿En Sicilia? Eso es casi imposible. Nada es fácil en esta isla de historia tan accidentada. Salía desde Catania, donde todas las miradas se dirigen al Etna. Y terminaba en Messina, donde un seísmo hundió medio metro la costa en solo una noche y donde no quedó casi nada en pie tras los bombardeos aliados de la II Guerra Mundial. Y por si ese pasado no asustara lo suficiente, en mitad del recorrido estaba la subida a la Portella de Mandrazzi. Ahí, el equipo de Van der Poel, el Alpecin, se empeñó en ahogar a los velocistas. Lo consiguió en parte. Aunque quedaban casi cien kilómetros hasta el final, ni Cavendish ni Ewan volvieron a enlazar. Sí lo hizo, en cambio, el francés Demare. Ahí se salvó y luego ganó el sprint de Mesina. Ante las cámaras lanzó un mensaje a su hijo: «Tu padre ha ganado». La primera victoria del año.

Al último kilómetro se entraba por un repecho ya en las calles de la urbe. El Bora abrió el camino. Pero no en busca del triunfo sino para proteger a sus líderes, Kelderman, Buchmann y Hindley. En cabeza andaba también el menudo Juanpe López, que lo pasaba bomba en su primera etapa como líder del Giro. Tras la breve subida, el Groupama encadenó a sus lanzadores, que todos rondan o superan los 1,90 metros de altura. Guardia pretoriana. Le marcaron la mejor ruta a Demare. Los otros tuvieron que ganarse la posición a codazos. Eso les pasó a Gaviria, Nizzolo, Bauhaus y Girmay, que casi vuela contra las vallas. Ninguno pudo subirse al tren de Demare, superviviente en la Portella de Mandrazzi y vencedor en Mesina. Como la ciudad portuaria, el francés supo sobrevivir al desastre y subir al podio, donde se cruzó con el más feliz del día, el español Juanpe López.

DE LEBRIJA AL PODIO EN ITALIA

En Lebrija está el Horno de Vélez, donde Domi, su propietario, fue nombrado en 2021 el mejor panadero del mundo. Buen aroma. Y de Lebrija es el líder de este Giro, Juanpe López. Entre Catania y Mesina pudo ‘disfrutar’ de su primera etapa vestido de rosa. Un privilegio. Solo otro andaluz, el cordobés Antonio Gómez del Moral, ha portado esa túnica. Fue en 1967 y durante tres jornadas. A Andalucía le cuesta sacar ciclistas. Juanpe, de hecho, creció a patadas con el balón. Quería jugar en el Betis. Sus colores. Pero una tarde, curiosidad infantil, se subió en la bicicleta que su padre tenía en casa sobre un rodillo.

Esa primera pedalada le llevó al club ciclista de Trebujena. Aquello era lo suyo. Presentó su solicitud para el equipo juvenil de la Fundación Contador. No le admitieron. Insistió un año más tarde y le abrieron las puertas. Ya en la categoría sub-23, ganó con una exhibición de coraje y talento la Vuelta al Bidasoa. La Fundación Contador (Kometa) servía como cantera para el equipo Trek. Juanpe ingresó así en el UCI World Tour. A la primera ayudó a Porte en el Tour Down Under. Con 24 años sigue en plena progresión. Y ahora enfundado en la maglia rosa.

Juanpe se gusta con el rosa
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