jueves 26/5/22
                      Alberto Núñez Feijóo con la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. RAÚL CARO
Alberto Núñez Feijóo con la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. RAÚL CARO

Alberto Núñez Feijóo marca sus propios ritmos. El presidente del PP mantiene sin despejar la incógnita sobre cuál será el sentido del voto popular en la convalidación del real decreto ley que recoge el plan del Gobierno contra la crisis inflacionista y resiste, no ya la presión del Gobierno para un apoyo incondicionado, sino la que, desde su propio partido, ejerce sin ambages la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, partidaria de votar ‘no’.

En el entorno del nuevo líder de la oposición se muestran rotundos. «Fijaremos posición —dicen— en el momento oportuno». Ayuso defendió el domingo que no tiene ningún sentido apoyar el texto aprobado por el Consejo de Ministros el 29 de marzo y en el que, además de ayudas específicas para los sectores productivos más afectados, se incluye la bonificación general de 20 céntimos por litro de carburante durante tres meses. «Con la miseria —esgrimió— no se pastelea».

En su comparecencia del jueves en el Palacio de la Moncloa, tras su primer encuentro con Pedro Sánchez desde que sucedió a Pablo Casado al frente de su partido, Feijóo no se mostró tan despectivo. A pesar de que reprochó al jefe del Ejecutivo que diera un portazo sin más a las demandas del PP para acometer una rebaja de impuestos que, a su juicio, daría un pequeño respiro a gente a la que el incremento de los precios en casi un 10% y el alza de la energía se le hace insostenible, reconoció que el paquete diseñado por el Ejecutivo incluye medidas positivas.

El ‘sí’ de los populares al real decreto ley está descartado. «Es muy difícil acompañar a alguien que no quiere ser acompañado», argumentó Feijóo en el ABC. Pero en la dirección del partido se ha alentado durante semanas la posibilidad de una abstención que, entre otras cosas, desarmaría uno de los principales reproches de los socialistas contra el PP, el de que está encallado en el ‘negacionismo’ político, y marcaría una nueva impronta.

El político gallego se manifiesta partidario de una oposición firme pero también rechaza la polarización. Sánchez admitió el jueves que había salido de su reunión con la sensación de que se movía entre el ‘no’ y la abstención al plan anticrisis y fuentes próximas a Feijóo insisten en que no precipitará la decisión. «Hemos anunciado que trasladaremos al Gobierno un documento con nuestra propuesta en materia de impuestos; vamos a ver qué hacen con él», apuntan.

El PSOE, sin embargo, también aprovechó las palabras de Ayuso —a la que Feijóo está dispuesto a dar la máxima autonomía en su ámbito de decisión pero con la que no ha contado a la hora de confeccionar su equipo— para hurgar en la herida y apremiar al presidente del PP a fijar una posición clara, tanto en este asunto como en lo que respecta a Vox.

El modo de estar en política de su nuevo oponente tiene desconcertados a los socialistas. «Me voy con más incógnitas que certezas», admitió Sánchez en el vuelo que le llevó el jueves a Rabat, después de haber pasado tres horas con el líder popular en Moncloa. La portavoz del PSOE en el Senado, Eva Granados, lo expuso de un modo menos favorable. «Esta semana transcurrida no puede ser más elocuente para desnudar la doblez que parece que va a acompañar el liderazgo del señor Feijóo», dijo en una comparecencia en al sede del PSC en Barcelona.

Granados alegó que el flamante líder de la oposición debe aclarar si está dispuesto a dejar o no que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, le «marque el paso» en cuestiones trascendentales como la del plan de choque y que debe ser claro en su posición respecto al partido de Santiago Abascal. «Meter a la ultraderecha en el Gobierno de Castilla y León es una enorme irresponsabilidad a la que pone su firma personal, pero está tiempo de pararla», añadió en alusión a la investidura, hoy, de Alfonso Fernández Mañueco gracias a un acuerdo de coalición con Vox.

Feijóo, que siempre ha marcado distancias con la formación nacional populista, achaca a la negativa del PSOE a permitir que Mañueco gobierne en solitario y a la necesidad de dar «estabilidad» ese pacto. En todo caso, a diferencia de Díaz Ayuso, que ya ha manifestado su intención de asistir a la investidura de su colega de partido, él no estará hoy en Valladolid, según confirman fuentes de su entorno, y mantendrá la habitual reunión semanal con el comité de dirección del partido. La incógnita ahora es si Feijóo acudirá o no a la toma de posesión oficial del barón del PP en Castilla y León el 19 de abril, a la vuelta de Semana Santa.

Feijóo resiste el primer choque con Ayuso
Comentarios