domingo 9/8/20

«El Gobierno durará cuatro años, no concibo que el Congreso bloquee los Presupuestos»

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el mitin electoral celebrado ayer en La Coruña. CABALAR
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el mitin electoral celebrado ayer en La Coruña. CABALAR

Es viernes y hace escasos minutos que ahí fuera, en los jardines presidenciales, se ha firmado una suerte de Pacto de la Moncloa con los agentes sociales para impulsar la resurrección económica del país gracias a una inyección de 50.000 millones. Gobierno, empresarios y sindicatos. Un mensaje de unidad con destino a los partidos políticos, pero también al kilómetro cero. Todo depende de Bruselas, de una durísima negociación para alumbrar el multimillonario fondo de reconstrucción en el que tanto se juega España. El presidente lo repite una y otra vez. De eso va la ‘nueva normalidad’, de sobrevivir. Ahí fuera, el termómetro coquetea con los 30 grados, pero el ‘invierno’ económico continúa. Pedro Sánchez nos recibe en el Salón Tàpies del edificio del Consejo, el lugar donde el presidente del Gobierno atiende sus visitas oficiales. Aquí, por ejemplo, se reunió la mesa de diálogo entre los Gobiernos central y catalán con Quim Torra a la cabeza, como recuerda el presidente. Aparece arropado por un ejército de asesores con Iván Redondo, el director del Gabinete de Presidencia, a la cabeza. La crisis ha hecho mella. Está fino, pero confiesa estar fuerte. Todo se mide al milímetro, como evidencia esa pizarra donde se va indicando el minutaje de la entrevista. Eran 30 minutos. Al final, la propina llegó hasta los 33. Sánchez tiene muy claro su discurso y que seguirá otros cuatro años en La Moncloa. «No concibo que el Parlamento bloquee los Presupuestos ante la mayor crisis sanitaria, social y económica del último siglo», zanja.

—¿Se puede gobernar pactando a la vez con dos aliados tan diferentes como Esquerra y Ciudadanos? Los de Oriol Junqueras ya han advertido que no se prestarán a este juego.

—La unidad y la recuperación son dos caras de la misma moneda. Lo que hemos hecho antes firmando un acuerdo por la reactivación económica y el empleo es el mejor ejemplo para la política de cómo los agentes sociales han entendido la mayor crisis económica que atraviesa el mundo en los últimos cien años. Y no lo digo yo, lo dice por ejemplo la canciller Angela Merkel. La unidad es esencial y no vamos a renunciar a llegar a acuerdos con todas las formaciones. Tendemos la mano a Esquerra, con la que tenemos muchas afinidades sociales. Ahí nos podemos encontrar. Pero es cierto que en los últimos meses, ha habido una novedad en el arco parlamentario, y es que Ciudadanos ha decidido ser útil y ocupar el espacio del sentido de Estado que el PP ha dejado huérfano. Tenemos muchas diferencias con ellos, pero bienvenido sea este cambio de actidud de Cs.

—De Ciudadanos... Y del Gobierno, ¿no? Ustedes también han cedido para que fructifiquen esos acuerdos.

—Este Gobierno está sustentado en 155 escaños, no podemos olvidarlo. Tenemos un horizonte de legislatura de cuatro años, el Gobierno garantiza la estabilidad pero es el Parlamento el que tiene que dar cauce a unos Presupuestos hoy más necesarios que ayer para recuperar la economía y el empleo en nuestro país. - Y si no hay Presupuestos, ¿qué? - Hay dos fases. Primero, necesitamos sacar este mes de julio el fondo de recuperación económica de la Unión Europea. Esta movilización de fondos es un hito tan importante como nuestro ingreso en la UE o la instauración del euro, y el Gobierno se está peleando a fondo. Y en segundo lugar, no concibo que el Parlamento bloquee unos Presupuestos ante la mayor crisis sanitaria, económica y social de los últimos cien años. A esta pandemia no podemos darle respuesta con los Presupuestos de Montoro.

—El Gobierno de coalición con Unidas Podemos ha cumplido sus primeros seis meses. ¿Duerme ya algo más tranquilo? - (Sonríe) Sí, sí. - Han sido muchos los choques que han tenido.

—El balance es positivo. Creo que la pandemia ha soldado el Gobierno de coalición. Es evidente que hemos sufrido una operación de acoso y derribo por parte de la derecha y de la ultraderecha. Es así. Todos los españoles lo han visto, pero el Gobierno de coalición ha salido reforzado. Y yo tengo que manifestar mi orgullo y agradecimento a todos los ministros.

—¿Descarta, por tanto, otras elecciones en 2021?

—Uno escucha a la derecha decir que si elecciones, que si hay que ir a las urnas... Pero vamos a ver. España ha tenido cinco elecciones en 2019 y las legislaturas en este país, mal que le pese a la derecha cuando pierde las elecciones, duran cuatro años.

—¿Y esta durará cuatro años?

—Durará cuatro años. España necesita estabilidad, hacer reformas para que la recuperación sea digital, verde e inclusiva. Esta crisis ha acelerado muchos cambios. Le pongo un ejemplo. Sólo una de cada cinco pymes en nuestro país tiene planes digitales y eso debe cambiar porque, si lo logramos, el PIB puede crecer 1,8 puntos en un lustro. Y si apostamos por la economía verde, se pueden crear más de 300.000 puestos de trabajo. En eso está el Gobierno.

—Arremeten con dureza contra la «irresponsabilidad» del PP y le piden que arrime el hombro, ¿pero el Gobierno se está dejando ayudar? ¿Por qué no llama más a Pablo Casado?

—El Gobierno de España ha dialogado con todos los actores, con los agentes sociales y las formaciones políticas. El problema del PP en esta pandemia es que no han visto el virus como un enemigo común al que combatir, sino como un instrumento para derribar este Gobierno.

Crisis catalanA

—La crisis catalana sigue ahí. ¿Con las elecciones catalanas a la vuelta de la esquina, se puede esperar algo a corto plazo?

—Parece que pronto vamos a un proceso electoral en Cataluña y veremos cuáles son las mayorías parlamentarias que se dan. Creo que Cataluña necesita un horizonte de estabilidad y que existe, sin duda alguna, un conflicto político que debe resolverse con el diálogo en el marco de la legalidad constitucional, y en esto está el Gobierno. Pero ahora, con esta crisis, todas las instituciones deben anteponer otros debates que son urgentes y que tienen que ver con la emergencia sanitaria. Cataluña, la Generalitat, es muy importante para la recuperación de este país y por eso me gustaría que sus representantes en el Congreso tuvieran una actitud más abierta y constructiva.

—¿Retomarán la llamada mesa de diálogo ahora en julio?

—Sí. Eso lo teníamos previsto. Por eso me extraña un poco que lo critique el independentismo porque en esta misma sala decidimos que no habría otra reunión hasta que no terminase la campaña en Galicia y el País Vasco, aunque es verdad que la fecha era otra (estaban convocadas el 5 de abril, pero tuvieron que aplazarse por la pandemia).

—Y en ese horizonte de búsqueda de soluciones para Cataluña, ¿qué papel pueden jugar las medidas de gracia que contempla la Constitución?

—Están ahí, son medidas regladas que contempla nuestra jurisdicción. Este debate se ha usado de una manera torticera en la política española y he percibido en determinados sectores más ánimo de venganza que de justicia. Y esto es contrario al espíritu constitucional y también a nuestra legalidad.

—¿Cuándo fue la última vez que habló con Felipe González?

—Nos intercambiamos unos mensajes hace unos días.

—¿Le molestó que comparase el Gobierno de coalición con el camarote de los hermanos Marx?

—Bueno, eso habrá que preguntárselo a él. De verdad, yo estoy satisfecho con el Gobierno. Es la primera vez en la historia de la democracia que tenemos un Gobierno de coalición. Evidentemente no es monolítico, tiene sus propias sensibilidades y se ven. Pero creo que el pacto es sólido y tenemos muchas cosas que hacer durante los próximos cuatro años.

—¿Qué pensó cuando supo que los informes de la CIA relacionaban a González con los GAL?

—La verdad es que no tuve mucho tiempo de leerlo. Estamos hablando de un caso ya juzgado por los tribunales. Algunos tratan de emborronar el legado de Felipe González, un legado de modernización de este país en un momento crítico como el que estamos viviendo ahora.

—Hablando de tribunales, ¿le preocupa la causa relacionada con Pablo Iglesias y su exasesora? ¿Si es finalmente imputado debería echarse a un lado?

—Como presidente del Gobierno de España, no me corresponde valorar los temas judiciales. Lo que sí le digo es que este Gobierno respeta la independencia del poder judicial.

«El Gobierno durará cuatro años, no concibo que el Congreso bloquee los Presupuestos»