viernes. 30.09.2022

El independentismo radical busca convertir la Diada en un clamor por la vía unilateral

La ANC presiona al Govern y a los partidos secesionistas para que no levanten el pie del acelerador en sus planes
Un hombre con la bandera secesionista ayer, en el paseo Lluís Companys de Barcelona. ENRIC FONTCUBERTA

La Asamblea Nacional Catalana (ANC), actor dinamizador del ‘procés’ y protagonista de las manifestaciones más multitudinarias, llamó hoy a sus bases para volver a salir a la calle de manera masiva a reivindicar la independencia de Cataluña, después de unos meses desmovilizadas por la pandemia y por las luchas internas entre Esquerra y Junts.

Con los condenados ya indultados, por primera vez en muchos años no se espera un otoño caliente en Cataluña. En cualquier caso, la ANC, que rechazó las medidas de gracia por el efecto desmovilizador que pueden tener en el movimiento soberanista, insiste en convertir la Diada del 11-S en el acto que abre el curso político en Cataluña. Este año plantea la protesta de la Diada en dos fases: la primera será el 11-S, con una manifestación en Barcelona, y la segunda, el 1-O, con una concentración, cuyas características están aún por definir.

El objetivo de la doble cita, según la presidenta de la entidad, Elisenda Paluzie, es «presionar al frente institucional» para que active una hoja de ruta hacia la independencia.

Presión en dos direcciones. Al Govern, al que desde sectores del independentismo ya acusan de practicar el pujolista ‘peix al cove’ (más vale pájaro en mano) y de renunciar a la agenda de máximos y de paso tratar de condicionar la posición del presidente de la Generalitat en la mesa de diálogo con el Gobierno, que se reactivará días después de la manifestación del 11-S. En los años del ‘procés’, Mas y Puigdemont adoptaron muchas de las decisiones de calado (convocatorias electorales o las consultas unilaterales) tras tomar la temperatura de la calle en las protestas de la Diada. La ANC ya no es lo que era y quedan lejos las concentraciones de cientos de miles de personas, pero con las protestas quiere seguir marcando la agenda.

Su estrategia unilateral no es a día de hoy la mayoritaria en el independentismo.

La marcha del 11-S partirá de la plaza Urquinaona de Barcelona, donde se produjeron los disturbios tras la sentencia del ‘procés’, y concluirá en el parque de la Ciudadela, frente al Parlament. El lema para este año es «Luchemos y ganemos la independencia».

El mensaje político que la ANC, que organiza la movilización con la colaboración de Omnium y la AMI, trasladará es que la secesión es un acto «unilateral». La independencia, según la plataforma soberanista, es «posible, necesaria y unilateral».

Si el presidente del Gobierno instó el miércoles al Govern a no quedarse anclado en 2017, la Asamblea reclama justo lo contrario: retomar la ruptura que quedó pendiente en octubre de 2017.

Reivindica la «victoria del 1-O», llama a «persistir» hasta conseguir la secesión y aboga por la vía unilateral, como en octubre de 2017, frente a la pretensión de Pere Aragonès de negociar un referéndum con el Gobierno central, estrategia ante la que la ANC se muestra escéptica. Hasta el punto que no está garantizado el concurso de la entidad en la «gran alianza» que busca tejer Aragonès a favor de la amnistía y la autodeterminación antes de acudir a la mesa con el Gobierno central.

El independentismo radical busca convertir la Diada en un clamor por la vía unilateral
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