domingo 28/2/21

Puigdemont arguye persecución política para librarse del suplicatorio

Comparecerá en diciembre ante la Eurocámara para pedir que se rechace la petición de España

La comisión de Asuntos Jurídicos del Parlamento Europeo prevé celebrar en su reunión de diciembre, prevista para los días 3 y 7, la sesión en la que el expresidente de la Generalitat y eurodiputado por Junts per Catalunya, Carles Puigdemont, comparecerá para responder al suplicatorio cursado por el Tribunal Supremo español para levantar su inmunidad parlamentaria y cuyo procedimiento formal ha arrancado este lunes en la Eurocámara.

Los eurodiputados examinarán conjuntamente los expedientes de Puigdemont y de los dos exconsellers Toni Comín y Clara Ponsatí, que también huyeron a Bélgica para evitar la causa del ‘procés’ y ganaron un escaño en la Eurocámara en las elecciones europeas de mayo del pasado año. El calendario está aún pendiente de confirmación oficial porque, tras el primer debate a puerta cerrada que ha marcado la reactivación del procedimiento, la convocatoria debe ser comunicada a todas las partes y esperar a que los eurodiputados reclamados den su visto bueno a la fecha indicada.

Así las cosas, Puigdemont, Comín y Ponsatí comparecerán, salvo nuevos cambios de agenda, en la misma sesión de diciembre y lo harán en una sesión que los protocolos por la pandemia prevén por videoconferencia, aunque la defensa de los políticos catalanes podría solicitar que fuera presencial. Los abogados de los tres eurodiputados de Junts-Lliures per Europa han diseñado una estrategia de defensa basada en denunciar la «persecución política» que sostienen que sufren los líderes independentistas en España y también en argumentar que los delitos de sedición por la que se les reclama no existe en otros Estados miembro.

Las reglas de la Eurocámara permiten rechazar un suplicatorio si está motivado por opiniones o votos del eurodiputado en el ejercicio de sus funciones y también si se da un caso de ‘fumus persecutionis’, es decir, cuando se concluye que la intención de la petición es «perjudicar la actividad política de un diputado y, en consecuencia, la independencia de la institución».

En cualquier caso, la tramitación de los suplicatorios en el Parlamento europeo es un proceso largo que exige varias reuniones para asegurar la defensa de los reclamados, el debate de la comisión competente y la votación tanto a nivel de comisión como de pleno, por lo que todas las estimaciones apuntan a que se extenderá «al menos cuatro meses» y que podría incluso alargarse más.

Ello supondría que la respuesta del Parlamento europeo al Supremo español no podrá producirse antes del mes de febrero, en plena campaña de las elecciones en Cataluña.

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