domingo 22/5/22

El teléfono del joven pacense Pablo Sierra, hallado el jueves a orillas del río Guadiana pocas horas después de que se notificase la desaparición de este estudiante de Matemáticas, tenía restos de sangre, según fuentes de la investigación, aunque por el momento no se puede asegurar que sea suya.

La delegada del Gobierno en Extremadura, Yolanda García Seco, aseguró que no se pueden aportar detalles al respecto ni sobre el hecho de que hubiera podido sufrir un agresión antes de su desaparición.

Joaquín Amills, el portavoz de la familia del joven de 21 años, dijo que tropezó con otro chico y a este se le cayó el móvil. «Inmediatamente, Pablo dijo que no se preocupara, que perdonara, que se hacía cargo de la reparación, de cambiar la pantalla o de un dispositivo nuevo», explicó Amills, que aseguró que entre ambos hubo un trato «coloquial». Fue entonces cuando se intercambiaron los número de teléfono y, según Amills, Pablo se fue con un amigo suyo que la acompañó un tramo del camino hasta que se despidieron y Pablo dijo que iba a coger un taxi.

Es ahí donde se le pierde la pista, ha trasladado el portavoz de la familia, que ha destacado que el móvil ha sido hallado en el camino opuesto hacia la residencia de Pablo.

El chico, estudiante de Matemáticas y alojado en la residencia universitaria Rucab, fue visto por última vez en la calle Zurbarán de la capital pacense el jueves. Esa misma noche se inició la búsqueda en la zona del río Guadiana.

El teléfono móvil del joven que se busca en Badajoz tenía sangre
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