sábado 15/5/21

ª1. La teoría de la bondad

MARÍA ARRIMADA GARCÍA. «Los buenos profesores hacen mejores personas y las buenas personas. hacen un mundo mejor», dice esta alumna brillante.
María Arrimada García, en la Universidad de León.

La educación fue siempre su futuro. Lo supo desde pequeña. Tiene un buen motivo para ello María Arrimada García, 23 años, premio extraordinario Fin de Carrera y segundo premio en el área de Ciencias Sociales y Humanidades del Certamen Universitario Arquímedes del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Forma parte de su filosofía de vida: «Los buenos profesores hacen mejores personas y las buenas personas hacen un mundo mejor», dice.

«Da igual si usas lápiz y papel o pizarras digitales, si estás en un aula de infantil o de la facultad, si eres de ciencias o de letras. El buen educador siempre construye los cimientos de las grandes personas y creo que esa es razón suficiente para querer dedicar tu vida a la enseñanza».

Bastaría esta reflexión para justificar esta entrevista, pero hay más, mucho más. De entrada, que se ha centrado en la prevención de las dificultades de aprendizaje en escritura aplicando el modelo estadounidense de respuesta a la intervención. Para continuar, que se ha especializado en la mejora de la escritura en las primeras edades de alfabetización con el objetivo de mejorar la calidad de los textos de 1º de Primaria. Y para terminar, de momento, que ha incluido el uso de bolígrafos inteligentes en las clases de los colegios que participaron en el estudio, un elemento que empieza a ser muy habitual en muchas aulas del mundo más avanzado en educación y que en España es absolutamente residual.

«Los resultaron demostraron un aumento significativo de la calidad textual en los alumnos que recibieron la instrucción estratégica, lo cual hace suponer que existió una mejora en el planificación», explica. Los datos están siendo aún analizados.

Ha participado dentro del grupo de trabajo del proyecto europeo Strenghtening Europeans capabilities by establishing the european literacy network, desarrollado por el organismo Cost Action (European Cooperation in the Field of Scientific and Technical Research), una participación que le ha llevado a investigar en el Reino Unido, Noruega y Bélgica.

Tienen una beca FPU que le ha permitido firmar un contrato laboral con la Universidad de León. Cuando termine su tesis doctoral, le gustaría encontrar trabajo como docente y que sus estudios «despertasen cierta inquietud en otros maestros o investigadores noveles y les sirviesen como punto de partida para desarrollar su carrera».

«A nivel personal, como supongo que le ocurra a la mayor parte de la gente, aspiro a seguir teniendo a mi alrededor a gente que confíe en mí», dice María Arrimada.

Cree que la educación es una de las ramas profesionales en las que la inversión económica debe ser constante y, si es posible, ir en aumento año tras año. «En este sentido, creo que el sistema político no está concediendo a esta inversión la importancia que merece. Quienes ahora somos estudiantes seremos algún día los motores del país y, como tal, ninguna cantidad es demasiada para financiar el saber. Sin embargo, dado que desconozco el tema en profundidad no soy yo quien debe juzgar la cuantía que ha de destinarse a la educación, únicamente me limito a señalar que esta inversión ha de valorarse con delicadeza? y concederle la importancia que merece», dice.

Esta sobrina nieta de dos profesoras, una maestra de Primaria y la otra doctora en la Universidad, cree que pertenece a una generación «más capaz, más fuerte, y más falta de confianza que nunca. Tenemos a nuestro alcance todos los medios posibles y nuestras cabezas son capaces de hacer cosas increíbles. Pero no confiamos en nosotros mismos. Nos quedamos abajo del todo porque no creemos que podamos subir más. Y, sin embargo, no nos conocemos. Miro a mis compañeros y veo en ellos gente brillante, con capacidad para alcanzar límites que pueden parecer inalcanzables. Pero toda esa fuerza cae a veces en saco roto o se destina a propósitos que solo hacen sufrir a la persona. También creo que nos falta paciencia. Queremos resultados inmediatos y estos no siempre llegan cuando nos conviene. En definitiva, veo una generación poderosa a la que solo le falta una chispa de confianza en sí misma.

No es su caso. En ellos confiamos.

ª1. La teoría de la bondad
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