sábado 22/1/22

«Ha llegado la hora de poner fin a la guerra más larga de Estados Unidos». El deseo expresado hace unos días por el presidente estadounidense, Joe Biden, se materializó ayer con el inicio oficial de la retirada de sus tropas de Afganistán. Aunque un centenar de militares de la fuerza multinacional de la OTAN destinado a labores de soporte ya abandonó el país el pasado jueves, el grueso del contingente americano ha empezado en las últimas veinticuatro horas el regreso a casa en un proceso que se prolongará hasta el 11 de septiembre. Una fecha elegida a propósito por la Casa Blanca ya que se cumplirá el veinte aniversario de los mortíferos atentados de 2001 contra las Torres Gemelas.

A tenor de las limitadas imágenes de la operación, un repliegue se asemeja a un enjambre de avispas artilladas.

Esta semana los helicópteros han cruzado repetidamente los cielos alrededor de Kabul para organizar el transporte de material y labores de vigilancia. El Pentágono ha enviado a la zona dos bombarderos y un portaaviones «para proteger a las tropas en su retirada», señaló el comandante de las fuerzas estadounidenses en Medio Oriente, el general Kenneth McKenzie, ante la eventualidad de que los talibanes aprovechen un momento de debilidad para perpetrar ataques. En total, está prevista la evacuación de 2.5000 soldados y 16.000 contratistas de EE UU, aparte de 7.000 militares de la OTAN. Nada que ver con los 100.000 efectivos que ocuparon el país en los momentos más álgidos entre 2001 y 2010. Tras el atentado de Nueva York, el Ejército americano invadió Afganistán y desalojó del poder al régimen talibán. Ahora, con su marcha, los aliados dejan atrás 2.000 cruces de militares muertos.

Biden inicia la retirada de las tropas de Afganistán tras veinte años de permanencia
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