viernes. 02.12.2022
Cinco millones de votos más que hace cuatro años

Más de la mitad de los ciudadanos votó por Trump

El candidato republicano más votado de la historia trata de movilizar a su partido para que respalde sus acusaciones de fraude electoral

Los resultados electorales no pintan bien para Donald Trump. Con 214 votos electorales y Joe Biden ganando terreno en los Estados que aún no han acabado el escrutinio de votos, las posibilidades del presidente se agotan. Sin embargo, y a pesar de su posible derrota, los éxitos electorales cosechados por su campaña siguen siendo abrumadores. Más de 69 millones de personas votaron por él el martes, lo que lo convierte en el candidato republicano más votado de la historia de EE UU.

Trump no deja a nadie indiferente y esa virtud, con la que ha cosechado cinco millones de votos más que hace cuatro años, ha pendido sobre él como una espada de Damocles. En estas elecciones ha movilizado el voto a su favor, pero también en su contra.

El magnate se hizo con la presidencia en 2016 tras explotar su condición de 'outsider' de la clase política estadounidense. "No soy un político", repitió una y mil veces durante su campaña, y el mensaje caló entre la clase obrera, los blancos y evangélicos. Sus políticas proteccionistas -el "America First"-, la buena deriva económica y las medidas en materia migratorias durante su mandato, sirvieron para reforzar su base y movilizar a los republicanos tradicionales, los patriotas y los supremacistas. Perdió, en cambio, a parte de la clase trabajadora y a muchos votantes republicanos, descontentos con su gestión.

Las zonas rurales siguen siendo mayoritariamente favorables a Donald Trump, con algunas excepciones. En California, azotada por grandes incendios el pasado verano, las poblaciones rurales redujeron su apoyo al republicano, conocido negacionista del cambio climático. Y, por supuesto, la pandemia de la covid-19, el "virus chino" responsable de más de 223.000 muertes en el país, que le ha acabado pasando factura.

Llamadas al orden

Incluso dentro del Partido Republicano hay quienes nunca se han sentido representados por Trump. Ese sentimiento acrecentó y acabó volando por los aires la unidad republicana, después de que el presidente denunciara sin pruebas un fraude electoral. Este viernes, el presidente trataba de movilizar a los líderes de su partido para que le ayudaran a suspender el recuento e invalidar los votos registrados tras la noche electoral. Desde entonces, el mandatario ha estado llamando a gobernadores, diputados y senadores para que sean ellos quienes denuncien el fraude.

Por su parte, el Partido Republicano aseguró que solo declararán como ilegales las papeletas cuyas irregularidades puedan ser demostradas por un tribunal. "Así es como debe funcionar esto en nuestro gran país: cada voto legal debe contarse. Cualquier papeleta enviada ilegalmente no debe hacerlo. Todas las partes deben observar el proceso", añadió el senador Mitch McConnell, toda una institución dentro de la formación.

Muchos políticos conservadores se desmarcaron de la narrativa presidencial. "Tenemos que respetar el proceso", aseguró el senador republicano Rob Portman. En esos mismos términos se pronunció el senador por Florida Marco Rubio: "Tardar días en contar votos no es un fraude", escribió en Twitter. Incluso el exgobernador de Nueva Jersey y antiguo asesor de Trump, Chris Christie aseguró estar "completamente en desacuerdo" con el presidente, Desde la Casa Blanca, el clan Trump criticaba la pasividad de los republicanos. "¿Dónde están los republicanos? Hay que ser firmes. Luchad contra este fraude. Nuestros votantes nunca olvidarán si os comportáis como borregos!", escribió Eric Trump, hijo del presidente que, una vez más, mantiene su condición de 'outsider' en las líneas republicanas.

Más de la mitad de los ciudadanos votó por Trump
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