lunes 23/5/22

La convocatoria para convertirse en soldados de tropa tan sólo recoge una plaza para León en la Academia Básica del Aire. Una situación que ha provocado que los jóvenes leoneses que aspiran a ingresar en el Ejército se hayan reducido un 25%, como apuntan desde Reclutamiento y confirman en las academias donde muchachos de entre 18 y 22 años se forman para empezar a hacer carrera militar y conseguir un empleo estable.

«Se quieren quedar en casa o, como mucho, cerca», explica desde la Academia Delta Laura Escanciano, quien añade que además, muchos de ellos aspiran a las plazas del Ejército del Aire porque las consideran «más cómodas», en relación a que una vez incorporados tendrán un trabajo más sencillo y con menos maniobras de las que tendrían si pasan a formar parte de Tierra y teniendo en cuenta que el oficio de militar está muy ligado a la movilidad.

El año pasado, la oferta de Defensa para las bases leonesas en el primer ciclo fue de 43 plazas, mientras que este año tan sólo han sido tres. Dos de ellas en la primera convocatoria del primer ciclo que ya ha salido, a la que en el bis han sumado una tercera plaza a la que los jóvenes aspirantes podrán presentarse del 23 de mayo al 7 de junio. Esta caída en la convocatoria ha provocado que frente a los más de 400 aspirantes del año pasado, este año sólo se hayan interesado por acceder al cuerpo en torno a los 300 en León. Desde Reclutamiento señalan que aún está pendiente de convocarse el segundo ciclo de este año, en el que las pruebas del año pasado se contabilizaron más de 60 vacantes sólo para León entre la base del Aire y las dos de Tierra: Conde de Gazola, en Ferral, y Santocildes en Astorga.

Los jóvenes leoneses que quieren entrar en el Ejército siguen siendo fundamentalmente chicos (en una proporción de 70 a 30 frente a las chicas), tienen una media de 20 años y la mayoría ya cuentan con el Bachillerato o algún grado de FP, frente a hace unos años que tan sólo se presentaban con el título de la ESO, el requisito mínimo exigido por Defensa para acceder al cuerpo de tropa, la escala más baja dentro del Ejército.

Laura Santocildes explica que aunque cada vez son menos, hay aspirantes que quieren continuar con la tradición familiar dentro del Ejército, aunque son mayoría los que buscan «una salida laboral». Los primeros ya entran con la intención de ascender y hacer carrera militar, independientemente donde sea su plaza, y regresan después a la academia para dar el salto a suboficiales. Todos aquellos que no continúan preparándose se enfrentan a los 45 años al fin del compromiso con el Ejército.

Las pruebas

Durante el ejercicio psicotécnico, los jóvenes tienen que decidir ya la vacante a la que aspiran. Entre las favoritas, las de la provincia y, entre las últimas, las de Ceuta, Melilla o la Legión. El psicotécnico es la primera criba. Después los aspirantes deben realizar las pruebas físicas y el examen médico y la entrevista con psicológica.

Defensa ya no es tan exigente con los tatuajes y permite aquellos no se vean con el uniforme siempre y cuando no «sean contrarios a los valores constitucionales o atentar contra la imagen de las Fuerzas Armadas», aunque sí pone más reparo con las dilataciones de las orejas.

Aspirantes a militares, pero con León en el objetivo
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