sábado 28/5/22
Edificio de la Audiencia Provincial de León.
Edificio de la Audiencia Provincial de León.

La Audiencia Provincial de León condenó a una pena de seis años de prisión a un varón juzgado por abusos sexuales, que lamió el pubis a una niña de seis años a la que cuando tenía 11 le tocó los pechos y le dijo: «Eres muy guapa». La sentencia rechaza la eximente parcial de embriaguez.

De la apreciación de las pruebas practicadas «resulta probado y así lo declaramos, que en la noche del día 28 de junio de 2014, el acusado, mayor de edad y sin antecedentes penales, se encontraba en su domicilio junto a la menor de 6 años y sus padres, entre otras personas. Era perfecto conocedor de la corta edad de la niña», según los magistrados.

En un momento dado el varón le dijo a la menor que lo acompañara y llevándola a la parte baja de la casa, donde había un leñero oculto a la vista, con intención de satisfacer sus deseos libidinosos, le bajó los pantalones y las bragas, deslizándole la lengua por la parte externa de sus genitales. Cuando terminó, le dijo que ya se podía ir y que no dijera nada a sus padres.

En un día concreto de junio o julio del año 2019, con ocasión de la presencia de la niña en su domicilio, la cogió en brazos y le tocó los pechos al tiempo que le decía lo guapa y mayor que estaba.

Desestimada
La Sección Tercera de la Audiencia rechaza la atenuante de embriaguez presentada por el acusado

Por auto de 16 de junio de 2020 dictado por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 2 se le impuso a Roque la prohibición de aproximarse a una distancia no inferior a 300 metros de la niña y de comunicarse con ella.

El acusado manifestó que únicamente reconoce lo relativo al primer hecho que se le imputa, pero sólo en cierta parte. Conocía a la menor, que es unos dos años más pequeña que su hija. El día 28 de junio de 2014 estaban en su casa. No recuerda exactamente lo que pasó porque había bebido durante todo el día. Se lo contó su hija al día siguiente. Le dijo que había llevado a la niña a la parte baja de la casa. Le pidió que se bajara los pantalones. Se los bajó él finalmente, pero ella se puso a llorar y él se asustó y se fue. En todo caso, él no recuerda si lloraba y si se quería ir. Tampoco que le diera un beso en la boca o en la zona vaginal. Su hija no se lo contó así.

Pidió perdón

Es cierto que a posteriori le pidió perdón, pero por lo que le había contado su hija. No cree que le bajara los pantalones ni que le hiciera más cosas. No se atrevería. Al día siguiente se levantó normal, con resaca, pero normal. No es cierto que la cogiera en brazos y le tocara los pechos. Solo le dio un abrazo como otras tantas veces. De eso se acuerda bien porque no estaba bebido. Solo le dijo cómo has crecido. Se acuerda de ese día porque cuando llegó su esposa a la casa discutieron por el ruido, por la música. A las tres de la mañana ella se la apagó y se fueron a otra casa. Fue la última fiesta que hizo en su domicilio. Ese día en ese momento, estaban otros dos niños que podían haberlo visto. Antes de la denuncia, los padres de la menor fueron a hablar con él. Quería pedirles perdón y explicarles, pero no le dejaron. Le insultaron y le abofetearon. En aquella conversación no se concretaron los hechos. No obstante, les pidió perdón por haber dañado la amistad tan bonita que tenían.

«Este relato se muestra a la sala verosímil, sin ambigüedades, generalidades o vaguedades. Es valorable que especifique y concrete con precisión los hechos narrándolos con las particularidades y detalles que cualquier niña en este caso, en sus mismas circunstancias, sería capaz de relatar. Precisamente por ser una persona de tan corta edad, se considera que el relato es veraz», explica la sentencia.

Este relato se muestra a la sala «verosímil, sin ambigüedades, generalidades o vaguedades. Es valorable que especifique y concrete con precisión los hechos narrándolos con las particularidades que cualquier niña en sus mismas circunstancias».

Condenado a seis años de prisión por abusar de una niña de seis años