sábado 21/5/22
                      Sede central de Correos en León, junto al jardín de San Francisco. JESÚS F. SALVADORES
Sede central de Correos en León, junto al jardín de San Francisco. JESÚS F. SALVADORES

La cuesta de enero llega este año con los precios totalmente desbocados. A la subida de la luz, el gas, los peajes o el impuesto de matriculación, que encarecerá buena parte de los vehículos nuevos, se añade en 2022 un incremento desproporcionado de las tarifas públicas de la empresa estatal Correos, que ha decidido aumentarlas por encima, incluso, del IPC, que está en su pico interanual más alto de los últimos 29 años.

Prácticamente todos los servicios que presta se encarecen. Algunos hasta casi un 20%, a pesar de que la compañía tan solo anunció que subiría un 7%, hasta los 0,75 céntimos, los sellos para el envío de cartas y tarjetas postales normalizadas y de hasta veinte gramos de peso a destinos nacionales. Si es certificada, hay que pagar ahora 4,50 euros, un 8,4% más.

Justificación

La empresa defiende que las tarifas en España son de las más bajas de toda la Unión Europea

Del resto de productos no dijo nada. Si bien en el catálogo de tarifas, vigente desde el día 1 de enero, queda claro que el aumento es mucho más alto en los franqueos internacionales o cuando se transporta paquetería. De hecho, una carta a cualquier destino europeo, incluido Groenlandia, cuesta un 10% más, tras pasar de 1,50 a 1,65 euros. Si va dirigida a Estados Unidos, Canadá, Japón Australia o Nueva Zelanda, y pesa menos de 20 gramos, el nuevo precio es de 2,10 euros, cuando hace apenas ocho días era de 1,90. Supone una subida de más de diez puntos porcentuales. Si supera los 20 gramos, y hasta dos kilos, las tarifas van desde los 2,60 euros, la más asequible, a los 37,70, la más cara.

Sucede lo mismo con el servicio de paquetería y tan solo se mantienen los de productos digitales, como los burofax o los telegramas. El que más se dispara es uno de los más demandados por los usuarios, el denominado paquete azul, que solo se entrega bajo firma del destinatario y ofrece más garantías que el resto, según asegura la propia empresa. El sobrecoste en este caso es del 18,5%, hasta los 15 euros si pesa menos de un kilo, tal y como aparece en la página web de la compañía, regada cada año con fondos públicos para que preste servicios que son considerados esenciales y que en los últimos siete años han experimentado incrementos de precios de hasta el 80%, como ocurre con los sellos, o de casi el 85%, como sucede con los envíos internacionales.

Escalada

En los últimos ocho años los precios de la empresa estatal han subido en algunos casos casi el 90%

Desde la empresa estatal defienden esta política de precios y aseguran que España todavía estará este año entre los países del entorno europeo con los servicios postales más económicos, con una diferencia de 11 céntimos de euro por envío, y por debajo de Alemania (0,80 euros), Reino Unido (1 euro) y Francia (1,08 euros). En 2021, los precios para el envío nacional de cartas aumentaron un 7,7%, después de que se incrementasen un 8,3% en 2020, un 9% en 2019, un 10% en 2018 y un 11,1% en 2017. No obstante el IPC que se registró en España en el mes de diciembre superó al de Alemania e Italia y duplica al de Francia, lo que resta competitividad a la economía. La escalada de precios de la luz, el transporte, los combustibles y los alimentos lastra la recuperación de las pequeñas y medianas empresas, que también tendrán que hacer un sobreesfuerzo para hacer frente a los gastos, cada vez más altos, de los envíos de sus productos. Casi el 70% del transporte de paquetería lo hace Correos, que tiene un dominio muy claro en el sector.

Correos sube de nuevo los precios hasta un 18,5% y encarece los servicios más usados