martes. 07.02.2023
ECONOMÍA

La inflación araña un 5% a la renta de las familias, que aún así consiguen ahorrar más

El peso de las pensiones contributivas, que conservan su poder adquisitivo, y el crecimiento del empleo sostienen el consumo local
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Lastre a la renta familiar en dos tiempos: primero el parón por la pandemia y en los últimos meses una inflación disparada. Todo en apenas tres años de vértigo. Y aún así (a excepción de los colectivos más vulnerables económicamente, cuya brecha de pobreza se abre sin freno), no sólo recuperación del consumo sino incremento del ahorro. La evidente pérdida de poder adquisitivo por la subida de los precios, muy especialmente en los productos básicos de la cesta de la compra, parece verse compensada por una resistencia del consumo privado leonés a asumir los presagios de desaceleración económica. Una convicción que se basa fundamentalmente en la fortaleza del empleo, que es el criterio que determina en mayor medida las previsiones y la confianza de las familias.

El caso es que los incrementos salariales se han recuperado en el ejercicio que acaba de terminar, aunque muy lejos del encarecimiento del coste de la vida, salvo en el caso de los pensionistas. León registró el año pasado aumentos medios del 3,3% en los convenios sectoriales de la provincia; un 2,5% (mejorable en otro medio punto) para la importante bolsa de empleo público en León; y una revisión del 8,5% al alza para los pensionistas, un colectivo casi tan importante como el de los trabajadores en activo (casi 140.000 pensionistas por menos de 171.000 asalariados, a los que hay que sumar los algo más de 35.000 autónomos).

Por contra, León acabó el ejercicio de 2022 liderando el incremento de los precios a nivel nacional: la inflación, tras los picos del verano, cerró el año con un aumento generalizado de los precios del 7,6%. Casi dos puntos más que la media del conjunto del país. Y también entre las provincias que más encarecieron sus alimentos: un 17,7% en un año.

Una pérdida de poder adquisitivo que no frenó el consumo ni en el verano ni en un otoño que se anunciaba caliente y no lo fue. Tampoco en una campaña de ventas y ocio navideña que cumplió expectativas; y afronta ahora las rebajas con niveles de gasto que confían en superar incluso la época anterior a la pandemia, según los datos del comercio local.

Es una radiografía que muestra las peculiaridades de la provincia en un entorno nacional e internacional atenazado por las amenazas sanitarias y de la guerra de Ucrania, al que desde luego no es ajeno León. Los datos son tozudos en términos económicos, y contundentes en lo que a evolución de efectivos laborales y cotizantes se refiere.

Menos asalariados

Los datos más actualizados de la Agencia Tributaria cifran en 2021 en 170.747 el número de trabajadores asalariados en la provincia de León. Una recuperación importante (7.436 trabajadores por cuenta ajena) respecto al desplome de actividad que el covid dejó en 2020. En todo caso, a la espera de los datos del ejercicio que acaba de concluir, la recuperación en 2021 dejaba un déficit de casi 4.000 trabajadores.

A pesar del parón económico, y del descenso de trabajadores asalariados, llama la atención el hecho de que más allá del descenso del número de cotizantes tanto la percepción conjunta que reciben como su salario medio anual ha seguido creciendo en este período de dificultades económicas.

El conjunto de los asalariados leoneses percibió en 2019, antes del covid, 3.386 millones de euros, a una media de 19.390 euros por empleado. En el ejercicio del confinamiento la cifra de trabajadores contratados se redujo en más de 11.000 (concretamente en 11.330); y sus percepciones en conjunto se redujeron en 75 millones de euros.

Sin embargo, a pesar de las dificultades, los trabajadores por cuenta ajena que consiguieron mantenerse en activo incrementaron en casi 300 euros su salario anual, hasta los 19.673 euros.

En 2021, el último ejercicio disponible estadísticamente, la cifra de asalariados se recuperó en la provincia hasta los 170.747. Su salario medio anual se incrementó hasta los 20.358 euros. Incluso en el ejercicio anterior, el del confinamiento, los empleados que se mantuvieron en activo aumentaron sus percepciones, según Hacienda.

A falta de los datos que reflejen la evolución durante 2022, las cifras de empleo marcan una tendencia creciente en el número de afiliados. El año pasado cerró con 162.806. Muy por encima de los 158.028 de diciembre de 2019, y con un fuerte rebote tras la caída de 2020.

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