miércoles 8/12/21

Lápidas como recurso turístico en auge

La provincia de León acoge tumbas de gran valor artístico e histórico, que se reparten entre los diversos cementerios y los grandes monumentos religiosos. Los panteones reales de la Colegiata de San Isidoro, la majestuosa tumba de Julio del Campo en el cementerio de León o el cementerio neomudéjar de La Bañeza son una parada para los turistas..
El panteón de los Reyes, en San Isidoro, es una de las obras cumbre de Románico.
El panteón de los Reyes, en San Isidoro, es una de las obras cumbre de Románico.

Si bien los visitantes que se acercan a las instalaciones del cementerio de León con intención turística son una minoría, los que lo hagan pueden observar la singularidad de la capilla de influencia neogótica, o la columnata y la puerta de acceso que estructuran el camposanto. Dentro del cementerio, las distintas áreas cuentan con numerosas tumbas con gran atractivo para los visitantes. Entre ellas, se encuentra la de Julio del Campo, cantero y arquitecto de origen palentino, que descansa en un mausoleo en el que yace su figura abrazada a sus libros. Corona la tumba una calavera alada que sostiene un reloj de arena. Cabe destacar su epitafio, en el que se lee: «Con mi fe, mis herramientas y mis libros».

Otras figuras relevantes que reciben visitas en este camposanto son Victoriano Crémer, poeta, periodista y novelista que yace en el llamado «bosque de las almas», o los restos del autor del Himno a León, José Pinto Maestro. El político lacianiego Secundino Gómez descansa también en este camposanto, en un panteón de mármol, adornado con pequeñas columnas y rematado por un ángel de bronce. Dentro de este espacio tan inquietante como cargado de supersiticiones se encuentra también la llamativa capilla de los hombres ilustres, mausoleo de homenaje a los hijos más destacados de la provincia. El edificio, adornado con numerosas vidrieras de colores y con un cuidado exterior de piedra blanca, hoy sólo acoge las tumbas simbólicas de Félix Gordón Ordás y su mujer Consuelo Carmona, aunque las cenizas del presidente del Gobierno en la República fueron esparcidas por su familia en un lugar abierto.

La llamada «capilla laica», monumento en memoria de las víctimas del franquismo en León, es uno de las obras más modernas del cementerio. Se trata de una estructura de tapias de cemento, con siluetas de acero, que recuerdan las dos mil personas abatidas en Puente Castro durante la contienda.

El cementerio destaca también por ser uno de los pocos de España que ofrecen terreno a la fe musulmana, en una parcela que alberga alrededor de 15 tumbas, la mayoría de ellas de niños o bebés recién nacidos.

En otras localidades de la provincia se pueden encontrar también las tumbas de célebres nombres locales. En el caso de Astorga, el cementerio de la localidad guarda la tumba familiar de los Panero, en la que descansa el poeta Leopoldo Panero, reconocido dentro de la Generación del 36. En el recinto se puede encontrar también la tumba al prolífico escritor y académico Alonso Luengo.

El cementerio de Ponferrada acoge en sus terrenos el mausoleo dedicado a los hijos ilustres de la ciudad, en el que descansan Miguel Fustegueras Valdés, gran mecenas de la ciudad, y Amalio Fernández, notorio fotógrafo de la ciudad, entre otros.

No se pueden olvidar, por supuesto, las distintas tumbas fuera de cementerios que se pueden encontrar en León. En la Catedral de León no sólo se puede visitar la famosa tumba del rey Ordoño II, sino también las tumbas de los obispos Juan Martínez y Rodrigo de Vergara, cuyo sepulcro se encuentra en la capilla de Nuestra Señora del Pilar. En una bella tumba situada en la capilla de la Virgen Blanca, descansan los restos de Doña Sancha, cuyo asesinato está representado en el frente de la urna.

En la Colegiata de San Isidoro, a sus pies, se encuentra también uno de los emblemas de la ciudad: el denominado Panteón de los Reyes. Se le llama así porque acoge los restos de los reyes leoneses que vivieron y murieron en la Edad Media. El ciclo pictórico que envuelve los enterramientos está considerada una de las obras cumbre del Románico.

Lápidas como recurso turístico en auge