sábado 28/5/22
                      Un momento de la lectura pública de los Decreta, por sexto año ante San Isidoro. EFE/CASARES
Un momento de la lectura pública de los Decreta, por sexto año ante San Isidoro. EFE/CASARES

León volvió a dar lectura pública de los Decreta, los Decreta de 1188, armados sobre diecisiete estatutos, que fueron sancionados por el rey Alfonso IX de León (1188-1230) con la finalidad de establecer la paz del reino, entonces compuesto por los territorios actuales de León, Galicia, Asturias y Extremadura.

El deber con la memoria, de una norma que se toma como referente de la cuna parlamentaria de occidente, y que por secta vez cumple con el tributo debido de un pueblo agradecido.

El acto convocado por la asociación de Amigos de los Decreta derivó en una cascada de emociones; por los protagonistas de la lectura pública, por la introducción que realizó Juan Pedro Aparicio, por la despedida del la convocatoria. Con los pórticos de San Isidoro de fondo, en uno de los enclaves emblemáticos de León, de León Reino, León ciudad, León territorio, en la plaza que preside la basílica se batió un momento transcendente bajo ese sol picón del mediodía que filtra la primavera en leonesa: la valiente defensa que Juan Pedro Aparicio realizó sobre el valor y el origen del documento, contra las tendencias «subvencionadas» que tratan de contradecir el origen y las consecuencias de los legajos; la participación coral de los lectores, leoneses de diferente condición y origen, que pusieron voz al espíritu de una letra que fue principio para el respeto y la convivencia de generaciones; y los paralelismos entre épocas, en una representación de un evento que por sexta vez que se lleva adelante con el objetivo de honrar y no olvidar; de dónde viene León y hacia dónde va. Juan Pedro Aparicio invocó la necesidad de combatir el desconocimiento de estas aportaciones al pensamiento político universal, a veces ignoradas por los propios leoneses; a derecha e izquierda; unas aportaciones que son también base para demandar el fin de la discriminación económica e institucional que padece la sociedad leonesa. En la presentación previa a la lectura coral de los Decreta, Juan Pedro Aparicio destacó la figura del alcalde de León, José Antonio Diez, presente en el acto y que participó de la lectura; la mención al regidor encendió una ovación sostenida y aplauso por parte de la concurrencia. El escritor leonés uno de los grandes impulsores de la agrupación Amigos de los Decreta, destacó que el encuentro es el testimonio de un grupo de leoneses que «quieren dar testimonio de su compromiso con la democracia y con León, que viene a ser la misma historia, ya que esta tierra tiene el orgullo de ser la cuna del parlamentarismo y de ser pionera de la participación del pueblo en la acción política».

«Esta situación fue muy excepción en el mundo ya que en el siglo XII la sociedad era estamental donde había privilegios en las clases alta y sin ninguno para el pueblo llano, algo a lo que puso remedio el rey Alfonso IX, un regidor bastante ignorado en la historia de España, como ignorado ha sido León en la historia de España», explicó Aparicio.

También alabó los Decreta por adelantados a su tiempo ya que los derechos que recoge son, en algunos casos, «más garantistas que los de la Constitución actual». Y reivindicó que León fue inspirador de otras legislaciones históricas posteriores en toda Europa y si «los leoneses y los españoles no han sabido dar valor a lo suyo, algo había que hacer para sentirse orgulloso por ese valor histórico».

Aparicio también añadió la denuncia a la pésima situación económica y poblacional que sufre León «cuando no hay ninguna razón para que no esté bien ya que lo que necesita es poder político, que no lo tiene, y se ejerce desde otras provincias y eso se ha demostrado que no es bueno para este territorio».

En la lectura de los Decreto han participado ese año destacados intelectuales, artistas, profesores y periodistas, a las que se han unido voces de jóvenes estudiantes, así como la del alcalde de León, José Antonio Diez. «En la primera edición invitamos al rey de España; no descartamos invitarlo de nuevo; pero como conocemos los intríngulis de la política y queremos que el rey esté con su pueblo, sin intermediarios que nos representen equívocamente, esperaremos a que la 18 autonomía sea una realidad para intentarlo de nuevo; sería el mejor puente del pasado y el presente entre una monarquía constitucional que en sus orígenes leoneses dio una lección a Europa que aún está vigente», concluyó Aparicio. Y comenzó la sagrada lectura de los 17 mandamientos de León.

León se asienta en diecisiete mandamientos