sábado 28/5/22
                      Trenes de mercancías, en la zona de la estación de Busdongo. FERNANDO OTERO
Trenes de mercancías, en la zona de la estación de Busdongo. FERNANDO OTERO

Busdongo ofrece escenas cotidianas de la mercancía ferroviaria española que están llamadas a extinguirse. Mientras llega el momento, en la cuenta atrás de la Variante, que es descuento también para esta estructura secular, a la puerta de la rampa se detiene el tiempo y la vía se convierte en el mejor escaparate para ver trenes. Trenes mercantes. Trenes con pausa; trenes parados; trenes en maniobra; trenes a la espera de que vez de paso, para afrontar la caída del Pajares, el dejen subir antes de bajar y otros episodios entre las galerías y el lazo del cordal que unce a León y Asturias.

Más de treinta composiciones ferroviarias pueden llegara coincidir cada día en este trasiego montaña arriba y abajo, que forma el scalextric que culmina la traza ferroviaria del valle del Bernesga, a la puerta de la construcción más legendaria del ferrocarril español, testigo de tres siglos diferentes de la historia del tren en España, que en las vísperas de la nueva era que traerán los túneles se confunde con momentos anacrónicos.

Según la horquilla horaria, hay momentos de retención frente a la estación de Busdongo; tráfico denso, si se tratara de un relato de parte de incidencias de la circulación. El momento actual del transporte de mercancías por tren en España se cita algunos mediodías a la puerta de la rampa de Pajares. Se detiene un convoy mientras deja paso al que acaba de coronar pajares, y se dispone a meter velocidades largas para llegar a sus próximos hitos, León Clasificación, o trayectos de trote más largo, como corresponde a los cargueros que buscan el otro mar procedentes de Trasona, o la Ribera del Ebro, otro punto caliente el ferrocarril mercante. El tren con sentido norte se para ante la maraña de raíles que hace embudo en la boca sur de La Perruca, otro elemento mitológico al que amenaza el olvido en este futuro inmediato que presenta la apertura de la conexión bajo la cordillera. La cadena de incidentes y partes de daños estructurales con los que se despidió el últimos año a lo largo de la Rampa puso sobre el papel la relevancia de esta estructura, que aglutina tráfico y actividad, pese al olvido del segmento noroeste. Tanto, que la afluencia salta por encima de la eficiencia de la estructura. Un escaparate de mercancías que se puede interpretar como un lujo a la altura de estos tiempos.

Quién da la vez en el paso de Busdongo