miércoles 12/8/20
EL ESTADO DE LOS RÍOS

La pesca sin muerte duplica en dos años la talla de las truchas en los ríos de León

La nueva ley logra aumentar la densidad y la calidad de los principales ríos de la provincia
La pesca sin muerte duplica en dos años la talla de las truchas en los ríos de León

maría carnero | león

Desde la implantación hace más de dos años de la polémica Ley de Pesca de Castilla y León, han sido numerosas las críticas contra esta normativa que declara a la trucha común «especie de interés preferente» e implanta su pesca sin muerte en las aguas de acceso libre de los principales ríos trucheros de la comunidad. En un primer momento, los pescadores se levantaron contra esta normativa, que limita la tradición de pescar con muerte, impide la comercialización de las truchas e implanta una modalidad de pesca puramente deportiva y civilizada que tiene como objetivo preservar los recursos de los ríos.

Para el director general de Medio Natural de la Junta de Castilla y León, José Ángel Arranz, se trata de una ley «muy necesaria por la fuerte presión que la pesca estaba ejerciendo en los ríos de la comunidad, y porque nos estábamos cargando el principal recurso de los ríos y el motor de desarrollo rural de sus pueblos, la trucha».

Para Arranz, la nueva ley, «que ya está siendo copiada por otras comunidades», apuesta por la pesca sin muerte «por ser la modalidad más civilizada del mundo y más extendida en EE.UU. y en Europa, donde están los auténticos paraísos de la pesca deportiva», pero no cierra la puerta a la pesca tradicional ya que contempla las capturas con muerte en las llamadas Áreas de Régimen Especial Controlada (Arecs) y en los cotos.

El director general confirmó que lejos de perder pescadores, las licencias se ha incrementado un 41% en el año 2015, frente a los descensos de las dos campañas anteriores. Unos descensos que Arranz achacó a la crisis económica y no a la entrada en vigor de la ley.

Un antes y un después

Polémicas a parte, la aparición de la nueva Ley de pesca de Castilla y León, ha supuesto un antes y un después en la práctica de esta actividad, especialmente en la provincia de León.

De entrada, ha motivado un obligatorio cambio en la percepción de lo que es la pesca, de forma que en muchos casos deja de ser un sistema de capturar truchas para su posterior consumo, para pasar a ser una actividad lúdica, en la que el verdadero interés es superar el reto de engañar a la trucha mediante el uso adecuado del señuelo oportuno, anteponiendo un respeto hacia el animal capturado, que en el fondo es el que permite disfrutar de las jornadas.

La pesca sin muerte en la provincia de León afecta a los 2.559 kilómetros de ríos trucheros y los 250 de aguas no trucheras. Por contra, la pesca tradicional con muerte se puede llevar a cabo en los 182 kilómetros de cotos, los 84 de Aguas en Régimen Especial Controlada, a los 17 kilómetros de Escenarios Deportivos Sociales y a los 315 kilómetros de perímetro de embalses los cuales o bien son Aguas en Régimen Especial Controlada (con pase) o sin controlar acceso libre).

Según el jefe de Pesca de la delegación territorial de la Junta en León, Francisco Javier Sancho, esta ley es necesaria ya que «las condiciones de calidad de los ríos son notablemente menores y la capacidad extractiva de los pescadores era muy superior a la de renovación de las poblaciones de trucha».

Sancho explica que en la actualidad hay dos tipos de pescadores: «Los que pretenden seguir extrayendo truchas, a ser posible a costo casi cero, como venía ocurriendo hasta ahora, donde el pago de una licencia (unos pocos euros) permitía la extracción de truchas en casi cualquier río de la provincia; y los que entienden que la pesca tiene que tener un valor económico, similar a cualquier otra actividad que se realiza, basada en un respeto a los animales que permiten desarrollar dicha actividad». De este último planteamiento es de donde nace la Ley de Pesca de Castilla y León. De hecho, la decisión de remodelar la gestión de la pesca, era algo inevitable, ya que «es de las pocas actividades que no tenía regulado su aprovechamiento de forma mínimamente seria, con inventarios de sus poblaciones, adecuación de extracción a los distintos tramos y propuesta de recuperación de sus poblaciones», explica el jefe de pesca.

Antes de la entrada en vigor de la ley, la sobreexplotación de los ríos leoneses hacía imposible capturar ejemplares que superasen la talla mínima de 21 centímetros.

Sancho asegura que con la nueva normativa, «ha cambiado notablemente esta situación, de forma que en estos mismos ríos, hoy día, tan sólo dos años después, es relativamente fácil capturar truchas de 28 a 32 centímetros y con cierta frecuencia se obtienen capturas de más de 40, algo casi impensable en los últimos años en los que la pesca con muerte estaba permitida en los tramos libres».

Por eso considera que una de las fortalezas de esta ley es que «a la vez que está permitiendo un progresivo aumento de las poblaciones trucheras presentes en los ríos, estas poblaciones tienen una capacidad reproductiva muy superior al estar presentes muchos ejemplares de tamaño superior a los 30 centímetros que antes brillaban por su ausencia».

La pesca que se ha llevado a cabo antes de la actual ley, «ha venido descapitalizando los ríos, realizando una intensa presión sobre las clases de edad reproductoras», asegura el jefe de pesca.

Los muestreos hidrobiológicos realizados anualmente, con base en siete puntos distribuidos por toda la provincia en los ríos Burbia, Cabrera, Duerna, Esla regulado y no regulado, Omaña y Sil están permitiendo comprobar como en todos ellos la densidad ha aumentado notablemente, y tan solo en uno de ellos la biomasa ha sido ligeramente inferior pero superior su densidad. El número de ejemplares superiores a 21 centímetros, como medida de referencia por ser la medida mínima, es muy superior, lo cual demuestra como la pirámide de edad se esta restableciendo.

La pesca sin muerte duplica en dos años la talla de las truchas en los ríos de León