lunes. 28.11.2022
ENTREVISTA

Pedro Baños: «Están escenificando la ruptura del mundo"

El coronel dice en su próximo libro que le acusarán de revolucionario y estarán en lo cierto
Un momento de la entrevista en exclusiva que el coronel Pedro Baños ha concedido a Diario de León. DL
Un momento de la entrevista en exclusiva que el coronel Pedro Baños ha concedido a Diario de León. DL

Pedro Baños, coronel del Ejército de Tierras y exjefe de Contrainteligencia y Seguridad del Cuerpo de Ejército Europeo de Estrasburgo, publicará el 9 de noviembre La encrucijada mundial. Un manual del mañana. 

—Está a punto de publicar una nuevo ensayo sobre seguridad mundial y geopolítica.
—Sí. Es cierto que tiene una parte importante de geopolítica porque estamos asistiendo a una ruptura del mundo tal y como lo conocíamos. Hablo de lo que ahora mismo es para mí el problema principal que existe, que es el enfrentamiento entre dos grandes potencias: Estados Unidos y China. Pero también he querido ir un poco más allá y abarcar todos los problemas actuales socioeconómicos, cualquier tema cotidiano del que todos conversamos, que nos inquietan y sobre todo, muy especialmente centrado en los jóvenes, que creo que merecen un mundo mejor que creo que ahora mismo no se lo estamos ofreciendo. Creo que es un libro muy revolucionario, porque no solamente expongo los problemas conocidos por todos.

—¿Estamos asistiendo a un cambio de era?
—Sí, absolutamente, y por eso creo que hay que abrir un debate nuevo. Creo que muchas veces están aportando soluciones que casi son decimonónicas desfasadas. Estamos en un mundo completamente diferente en muchos aspectos, por supuesto, en el ámbito geopolítico asistimos a una ruptura del mundo, tal y como lo conocíamos en todos los órdenes. Pero también vamos a vivir en el aspecto socio económico, un mundo diferente y debemos pensar que se nos avecina una estatización digitalización, automatización con todo lo que yo significa sus partes positivas también sus partes negativas.

—¿Y qué hacemos cada uno de nosotros para prepararnos?
—Es el momento de hacer algo diferente. Algo disruptivo y completamente novedoso. En el libro hablo de una  neoevolución porque va más allá de una simple revolución. Creo que es el gran momento y ojalá consiga abrir ese debate, un debate en el que dejemos los dogmas y los idealismos, las ideologías para centrarnos de verdad en hacer algo sensato con inteligencia, con estrategia, porque es lo que la social necesita muy especialmente a los jóvenes.

—Una gran crisis que precede a un cambio de era. Da la impresión de que Europa es como ese noble decrépito de Lampedusa que se resiste a morir.
—Las crisis deben ser aprovechadas para mejorar. Europa tiene que reinventarse y es el momento de reforzarse. El problema es que somos demasiado heterogéneos y nos cuesta trabajo ponernos de acuerdo para solventar problemas fundamentales. Deberíamos ser más ágiles. Tenemos ante nosotros una característica novedosa: la aceleración de los acontecimientos, que nos están superando. Hay que buscar independencia estratégica porque parece que ahora nos damos cuenta de las vulnerabilidades que tenemos. Hay que volver a tener una voz en el mundo, que estamos perdiendo, e intentar reforzarnos para volver a tener independencia. Estamos en una situación muy delicada y debemos prestar atención a los ciudadanos, que van a empezar a pasarlo realmente mal cuando llegue el frío.

—Hace pocos días, José Borrell, el Alto representante de la UE, decía que Europa es un jardín rodeado por una jungla. ¿Podemos perder ese status en el nuevo mundo que nos espera?
—Es cierto que la forma en que lo dijo es cuestionable y entiendo las críticas pero es cierto que somos unos privilegiados. Cuando aquí pensamos en lo que ocurre en el resto del mundo... No olvide que tenemos una inversión en servicios sociales o que supone el 50% del gasto mundial cuando solo somos 500 millones de personas. En el resto del planeta viven más de siete mil millones de personas. Nos iba bien porque teníamos tecnología que podíamos vender, pero ahora hay otros que la tienen, superior a la nuestra, y que pueden venderla mejor que nosotros.

—Y, además, no tienen prejuicios morales.
— Claro, y además no soportan la lentitud burocrática que a nosotros nos perjudica. Entonces, una vez más, tenemos que ser muy conscientes de en qué situación estamos y ver cómo lo podemos solventar, aunque en cualquier caso, vamos a pasarlo muy mal en el contexto de Europa.

—¿Qué hacemos?
—Hay que ser conscientes de la situación en la que estamos y cómo lo podemos solventar. Estamos a tiempo de buscar fórmulas y no podemos seguir pensando que somos el ombligo del mundo porque ya no lo somos. El porcentaje de PIB en relación al resto del mundo cada vez es menor y la influencia no la tenemos. Nos queda dilucidar si queremos depender de Estados Unidos o del otro bloque. Tenemos que ser lo suficientemente fuertes como para no depender de nadie y que nos traten de tú a tú.

—Hace un año, en una entrevista advertía contra la posibilidad de que fuéramos rehenes de intereses anglosajones. ¿Ha empeorado la situación desde entonces?
—Hace pocos días el ministro de Finanzas francés dijo que EE UU está vendiéndonos el gas licuado cuatro veces más caro que a su propia industria. El 60% de nuestra energía llega de fuera. Estamos recibiendo mucho más de Estados Unidos. Hay que tener en cuenta que tenemos un déficit de energía importante que nos llegaba de Rusia. Pero claro, si solamente nos llega de Estados Unidos... estamos hablando de que el mero de transportarlo ya por mar a estas distancias es muy caro. Hay que licuarlo y, para ello, se debe bajar a menos 160 grados, meterlo en unos buques que son carísimos, que tiene unas restricciones enormes de navegación... Mientras, en la otra parte del mundo, en Asia,  se consume el 5% de todo el gas natural y tiene órdenes de comprar todo lo que pueda. Así que, por supuesto, nos va a llegar menos y en cualquier caso, mucho más caro. En la guerra de Ucrania hay dos partes muy interesadas, Estados Unidos y Reino Unido, que son los que más presión están haciendo, los que más ayuda están proporcionando para rivalizar contra Rusia, con lo cual, evidentemente, seguimos muy sometidos a los dictámenes de este mundo anglosajón que tiene todavía mucha fuerza. Pensemos que los grandes bancos todavía son anglosajones, empezando por J.P Morgan, que es un verdadero gigante. Los grandes grupos de inversión de capital riesgo siguen siendo anglosajones. Los grandes medios de comunicación son anglosajones, que son los que proporcionan casi todas las noticias que luego distribuyen los medios, por ejemplo, español.

musk
Imagen del presidente de Tesla, Elon Musk. EFE

—Háblenos de los Cinco Ojos.
—Los Cinco Ojos es la unión de los servicios de inteligencia de EE UU, Gran  Bretaña, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Son países con la capacidad de espiarnos a todos, tanto física como electrónicamente a todos. Ellos tienen medios de ataque muy sofisticados. La NSA, que se dedica al espionaje electrónica, está hermanada con el GCHQ británico y son capaces de espiar electrónicamente a quien se propongan.

—¿Qué hay detrás del cambio de postura de España en relación al Sáhara?
—Lo primero que hay que decir es que desde hace años, Argelia y Marruecos están terriblemente enfrentados. Todo ello viene de la guerra fría porque Argelia necesitaba una salida al océano Atlántico y Marruecos tenía la ambición de recuperar el Sáhara para su territorio. El mundo se ha roto y Marruecos se ha pasado al mundo anglosajón y Argelia se apoya en Rusia y China. Además, recuerde que Trump fomentó los tratados de Abraham, que implican que una serie de países árabes enfrentados con Israel le reconocían como Estado. Marruecos ha hecho muy bien los deberes cosiendo una buena diplomacia y creando lobbies poderosos en Estados Unidos. Además, ha conseguido unos soportes internacionales muy poderosos: Reino Unido, Francia, y por supuesto Estados Unidos.

MOHAMED
El rey de Marruecos, Mohamed VI, entre su hijo y su hermano. EFE

 

Incluso ha conseguido sumar a Alemania a su causa, que era reticente. España estaba entre la espada y la pared. Además, tampoco había una voluntad férrea de seguir apoyando al Frente Polisario ni a los saharauis en general. El acuerdo con Rabat, no lo olvide, lo conocimos porque nos informó de ello el gobierno de Marruecos. Aquello alentó a la población marroquí, incluso a los partidos disidentes, que nos ven como un país roto en el que hay un enfrentamiento del Gobierno contra el propio Gobierno. Esto es grave porque estamos dando una imagen de debilidad y de ruptura de país mientras el resto muestra una gran fortaleza. Además, acabamos de ver  que esto no va a parar aquí. Se sienten fuertes y a nosotros, con debilidad. Hay que conocer la idiosincrasia de cada pueblo y que nosotros seamos generosos, ellos lo ven como un signo de debilidad. Acaban de decir en la ONU que Marruecos no tiene frontera terrestre con España, que Ceuta y Melilla son dos presidios.

—Durante la presidencia de Obama hubo un gran escándalo por el espionaje de Estados Unidos a Alemania. Da la impresión de que este momento ya estaba en marcha...
—Hay que pensar que en el mundo del espionaje, todo el mundo se espía, también a los aliados. Estamos viviendo la mayor desinformación de toda la historia. Como decía Esquilo, la primera víctima de una guerra es la verdad. La guerra es el gran feudo del engaño, Ahora nosotros estamos en guerra y recibimos propaganda cada día, pero no de nuestros enemigos sino nuestra.  En las redes sociales hay una lucha a muerte por imponer una narrativa concreta entre los servicios de inteligencia. Ocurre lo mismo en los medios de comunicación. Los telediarios comienzan diciendo: según la información proporcionada por la inteligencia británica...

En las redes sociales hay una lucha a muerte por imponer una narrativa concreta entre los servicios de inteligencia. Ocurre lo mismo en los medios de comunicación

Esa información está condicionada y hay que desconfiar. Incluso a los que llevamos años ocupándonos de estos temas resulta complicado diferenciar entre la verdad y la propaganda. Intentan que no sea muy burda y nos haga desconfiar. Hoy, que tenemos más información que nunca... ¿Cuántas imágenes de la guerra hemos visto? Hay más videos de combates de la Primera Guerra Mundial que de la guerra de Ucrania. Lo que nos muestran es el postcombate. Vemos como esa demonización del adversario se magnifica. Cometerán tropelías, pero unos igual que los otros. Ucrania se está convirtiendo en un auténtico matadero, y no nos dan cifras de las bajas. Toda Europa está en guerra. Aquí nadie habla de paz, nadie lo hace de negociaciones, solo de echar más leña al fuego. Hay algo muy peligroso, que son las armas nucleares y el campo de batalla está en Europa, por lo que los ciudadanos tenemos que alzar la voz para llegar a un acuerdo lo antes posible, aunque sea transitorio. No podemos seguir alimentado esta salvajada. Además, se nos ha olvidado qué es lo que dice la Constitución, las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas y la Ley de Defensa Nacional. Lo que nos obliga a los militares españoles es la defensa militar de España y lo que juramos delante de la bandera es eso. Yo no tengo por qué defender intereses que no son nuestros. Cuando alguien habla de buscar una solución se le tacha de todo. Podemos hablar de analistas, de periodistas, de personas muy solventes que llevan años en este tema y que ahora tienen miedo. Y, sin embargo, todo es mucho más complejo. En las redes sociales se trabaja para que cualquier voz discordante sea atacada por millones de bots sofisticados que incluso interactúan entre ellos. Con denuncias masivas logran que te cierren la cuenta o que te baneen, que es incluso peor porque tú no eres consciente de que tus mensajes no llegan al resto. Eso está a la orden del día.

—A usted le ha pasado ¿verdad?
—A mi me ha pasado de todo. Pero los de León somos muy valientes y tengo una gran vocación de servicio y creo que debo contar a los ciudadanos lo que creo que es la verdad. Traicionaría a mi pueblo, a esa bandera que he jurado si no estuviera contando lo que creo que esta sucediendo. Esto va más allá de Rusia y Ucrania. Lo que no puede ser es que todo sea monocolor. Hay personas que me dicen que tienen miedo de decir lo que de verdad pienso porque no quiero que me ataquen, que me destruyan, que mi familia sufra. Se está desinformando a toda la población europea.  

20221020-e0fa47acb19be499908c2fa4122945f3f426f7ee_20224594_med
Un niño de Kiev se tapa los oídos por los bombardeos rusos. EFE

 

—Si cae la libertad de pensamiento, cae la civilización clásica y, por lo tanto, la occidental.
—El pilar más sagrado de la democracia es la libertad de expresión, de pensamiento, de opinión. Ya no nos van a dejar ni pensar. Condeno la invasión rusa de Ucrania. No podemos permitir que un país invada otro como una manera de hacer política internacional, pero tenemos que entender la manipulación a la que estamos sometidos. Nos prohíben tener otra visión de las cosas. Nos dicen que tenemos que mandar armas y dinero a Ucrania para defender la libertad. Pero... si es la libertad que tú no estás permitiendo creando departamentos nacionales y europeos para esa lucha por evitar cualquier cosa que se salga del discurso de la narrativa oficial. 

Hay personas que me dicen que tienen miedo de decir lo que de verdad pienso porque no quiero que me ataquen, que me destruyan, que mi familia sufra

—Estamos en una guerra híbrida que no vemos pero que sentimos.
—Hay un concepto mucho más moderno que es el de guerra multidominio, que se libra en la tierra y en el mar, pero de la que se libra en el espacio, el ciberespacio y la guerra cognitiva o mental. Hoy es más importante ganar la guerra en la mente de las personas que en el campo de batalla. Al final, de lo que se trata es de dar sensación de victoria a los ciudadanos. Dentro de ese ámbito multidominio no hay que olvidar que hay métodos psicológicos y económicos. Aportamos dinero, embargamos, sancionamos... Hay muchos frentes diferentes y la guerra actual es tremendamente compleja. Lo pone en todos los documentos oficiales. Hace poco se publicaba la Estrategia Nacional de Estados Unidos que lo ilustra perfectamente. También podemos hablar del discurso de la Cumbre del PCCH. Tenemos que leer los textos en profundidad. La Estrategia Nacional de Estados Unidos, cuando habla de China, lo dice claramente: Son rivales tecnológicos, económicos, financieros y cada vez más, militares. La guerra cognitiva va más allá de la propaganda porque trata de que la población tome o descarte ciertas decisiones.

—¿Está ganando Ucrania la guerra?
—Ucrania va ganando desde el segundo día de la invasión, que condenamos y condenaremos siempre. A los dos días, el ejército ruso ya no tenía infraestructura, logística, los soldados estaban desmoralizados e iban a desertar, Putin tenía cáncer, iba a morir en dos días, luego tenía Parkinson... es parte de la demonización del adversario, de tratar de demostrar a los nuestros que estamos ganando la guerra. Lamentablemente, han pasado muchos meses y seguimos en la misma situación. Y es más, cuando aquí nos dicen, por ejemplo, que el ejército ucraniano ha hecho una gran ofensiva y ha recuperado parte del terreno hay que pensar que Rusia tiene un frente de más de mil kilómetros y muy pocas tropas desplegadas. Es verdad, cuando en un punto concreto se produce un ataque masivo, que Rusia tiene que replegarse, pero se repliega aplicando la estrategia del abrazo del oso: les deja avanzar y más en un terreno que en general es muy llano, no hay grandes obstáculos naturales en los que protegerse. Les deja avanzar, pero les destroza, les masacra con artillería de largo alcance, e incluso ya emplea sus fuerzas aeroespaciales con misiles de muy largo alcance. Eso tampoco nos lo cuentan. Rusia se ha anexionado ilegalmente unos 120.000 kilómetros cuadrados. Para que nos hagamos una idea. Estamos hablando del tamaño de Andalucía y Galicia juntos.

—En esta guerra multidominio ¿Cómo lucha China?
—Taiwán es el principal punto de fricción entre Estados Unidos y China. Una vez más, ese es el gran problema del mundo, un Estados Unidos que se ve como potencia decreciente y está pidiendo ayuda a los aliados, y no solamente al mundo anglosajón, para hacer frente a esa gran potencia que, casi de la noche a la mañana, en poco más de 20 años, ha surgido como una grandísima potencia que ha superado ya en muchos campos, por ejemplo, del ámbito tecnológico, a Estados Unidos. Se da la paradoja de que Washington no reconoce a Taiwán. Lo que ocurre es que China ahora mismo, militarmente, todavía no es suficientemente fuerte. Esto le ha pillado demasiado pronto desde el punto de vista militar que no en el sector económico, financiero ni tecnológico.

china
El presidente chino, Xi Jinping, ayer, tras ser reelegido en su puesto. EFE

 

Es verdad, cuando en un punto concreto se produce un ataque masivo, que Rusia tiene que replegarse, pero se repliega aplicando la estrategia del abrazo del oso: les deja avanzar y más en un terreno que en general es muy llano, no hay grandes obstáculos naturales en los que protegerse. Les deja avanzar, pero les destroza, les masacra con artillería de largo alcance, e incluso ya emplea sus fuerzas aeroespaciales con misiles de muy largo alcance.

—¿Qué papel juegan Meta, Tesla, Twitter o Google en esta guerra? Porque en otra época se habrían aprobado leyes antitrust Sin embargo, ahora parece le ocurre todo lo contrario. ¿Están adoptando el papel de caballos de Troya? 

—Totalmente. Mire, no seamos tan inocentes de pensar que esto es está margen de los países ni mucho menos. Al final,  piense que un gobierno, un estado podrá ser muy lento, podrá ser muy torpe, pero si se lo propone, una país aplasta todo, piense que tiene a su disposición, los servicios de inteligencia que te pueden sacar cualquier trapo sucio.
Y si no, te lo crean, estamos hablando de fuerza militar, de policía, la diplomacia, el mundo judicial que aunque debería ser independiente... Es que cuando han querido han llevado a Mark Zuckerberg ante el Congreso de Estados Unidos a declarar. Si pensamos que la NSA, de nuevo, tiene acceso a todos los correos, a todos los datos de estas plataformas. Lo que pasa es que somos tremendamente inocentes. Esto ya lo hacía la CIA en sus orígenes con los telegramas de la Western Union. Es que, para eso están.  Y luego piense otra cosa. Mire, ahora tenemos el caso bien claro. Cuando dijo Elon Musk que compraba Twitter y prometía reformarlo. Pues no va a acabar con nada. Primero porque es un negocio y le interesa que pasemos el mayor tiempo posible colgados a la red, que nos indigne lo que leemos, que nos me da mensajes personalizados que nos gustan. Elon Musk fue una de las personas, junto a Donald Trump y Henry Kissinger, que dijo que había que buscar una solución en Ucrania. Pues Ucrania le llegó a poner en una lista de personas a eliminar durante 10 o 15 minutos. Eso también es terrible ¿No? Pero es que luego dijo bueno, pues les voy a quitar todo el sistema de Star Link que le estado dando gratis y que a Ucrania le sirve, junto al resto de satélites de Estados Unidos, para conseguir ciertos éxitos en el campo de batalla o poder, por ejemplo, acabar con cuarteles generales y con centros de mando de los rusos. 
¿Qué sucedió? Inmediatamente el gobierno estadounidense le empezó a presionar y la amenazó con abrir una inspección fiscal a las pocas horas. Entonces, Musk dijo que se había equivocado. Les voy a volver a seguir proporcionando el sistema Star Link gratuito y lo voy a pagar todo yo. Esto sirve para comprobar el poder que tiene un estado porque siquiera la persona más rica puede acabar con él.

—¿Habrá guerras climáticas?
—En muchas partes del mundo ya ha habido guerras climáticas. La primera que podíamos considerar climática en la historia moderna fue la guerra de Darfur entre los ganaderos y los agricultores por los pozos de agua que estaban agotando. Pero hay muchos lugares del mundo donde este calentamiento está creando ya grandes problemas de seguridad, problemas militares, de hecho. China, por ejemplo, se está desertificando, lo que ha llevado a muchos chinos a desplazarse a la Siberia rusa para poder sobrevivir. Estamos hablando de una gran escasez hídrica. En África  esto va a ser un impulsor más añadido a los movimientos migratorios.

—¿Qué perspectivas ve para León?
—Una de las ideas que yo tengo aquí para León es conseguir crear un gran hub digital. Tenemos el Incibe, el instituto nacional de seguridad, un sitio de grandísimo prestigio mundial que además ahora mismo va crecer exponencialmente. Como debe ser, porque es algo fundamental. ¿Por qué no crear a su alrededor un grupo de empresas que no solamente le den servicio al propio Incibe sino que además, crear verdaderamente un gran hub digital? Porque lo bueno que tiene lo digital es que te da igual estar a unos metros que a miles de kilómetros. Porque lo cierto es que lo que ahora mismo pasa en León y muchas ciudades de España es que más allá del despoblamiento rural tenemos que hablar del despoblamiento de las pequeñas y medianas ciudades.

¿Por qué no crear a su alrededor un grupo de empresas que no solamente le den servicio al propio Incibe sino que además, crear verdaderamente un gran hub digital? Porque lo bueno que tiene lo digital es que te da igual estar a unos metros que a miles de kilómetros.

—Ya está pasando.
—Esa es la realidad y tenemos que hacer algo para intentar evitarlo porque aún podemos conseguirlo. Tenemos grandes oportunidades. También está el Ces de Indra, otra gran empresa. Así que merece la pena hacer un esfuerzo fiscal, un esfuerzo económico, un esfuerzo también mental, porque muchas veces hacen falta buenos líderes que reflexionen precisamente sobre esto más allá de sus propios intereses, y tenemos la posibilidad de hacerlo y creo que lo podemos hacer.

—Y aprovechar la posición estratégica de León.
—Ya sabe que yo soy un gran defensor de León allí donde voy y León siempre ha sido un cruce de caminos. Es muy importante porque al final estamos cerca de Galicia, de Castilla, de Asturias, de la Rioja, de Santander... Absolutamente de todo. Podemos crear una ciudad muy atractiva porque es tremendamente cómoda, muy agradable, acogedora y que encima si lo necesitamos, tenemos el AVE para estar en menos de dos horas en Madrid.

—Y un aeropuerto.
—Exacto. Además, un aeropuerto con capacidad para vuelos internacionales gracias a la longitud de la pista, lo que lo convierte en un lugar perfecto.  Ojalá tengamos buenos políticos que reflexionen sobre esto que acabo de comentar. Y, por supuesto, tendrán toda mi ayuda.

Pedro Baños: «Están escenificando la ruptura del mundo"
Comentarios