martes. 06.12.2022
evolución demográfica

La población mundial envejece

Ya somos 7.000 millones de habitantes en la Tierra y en cinco años habrá más sexagenarios que niños, situación sin precedentes en la historia de la humanidad. Las alarmas saltan y la población se pregunta si habrá comida para todos, Pero hay otras formas más optimistas de entender este fenómeno demográfico
En los próximos 40 años los mayores de 60 años llegarán a los 2.000 millones, es decir, más de el triple que en la actualidad.

El fuerte crecimiento de la población se ha visto disparado en la última década. Si en el año 1800 había 1.000 millones de habitantes, en el año 2000 pasamos a ser 6.000 millones, que se convirtieron en 7.000 a finales del 2011. Además, se prevé que en los próximos 40 años los mayores de 60 años pasen de 605 que había en el año 2000, a 2.000 millones. Es decir más del triple. Dentro de cinco años, por primera vez en la historia de la humanidad habrá más personas mayores de 65 años que niños menores de cinco y se alcanzará una esperanza de vida sin precedentes. Las alarmas demográficas han saltado y la población se pregunta si el planeta está preparado para resistirlo.

Julio Pérez, investigador y científico demógrafo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Csic) de España, afirma: «El planeta no está preparado, somos nosotros los que tenemos que prepararlo para las circunstancias futuras. Y los medios son sobradísimos, nunca ha habido tantos como ahora». Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el siglo XXI, la salud está determinada por los grandes cambios sociales y uno de los principales es el envejecimiento de la población.

Julio Pérez aclara: «Una cosa es la vejez y otra el envejecimiento. Es decir, la gente tiene la salud que tiene cuando llega a los ochenta años por cómo vivió desde el momento en que tiene 24 horas de vida. El envejecimiento es llegar a la vejez de forma activa y saludable».

Si la tasa de personas mayores de 65 años se dispara en detrimento de los niños que nacen, es fácil preguntarse que, en un mundo con un grave problema de recesión económica, cómo se va a poder mantener a esa población en alza demográfica. «Que el envejecimiento se mezcle con el paro es bastante subjetivo. El problema es el paro, que a su vez es un problema de cómo se distribuye la riqueza. Es una situación muy paradójica. Vivimos en una de las sociedades más opulentas que ha visto la historia de la humanidad y, sin embargo, estamos hablando de las dificultades para mantener a las personas mayores», subraya el científico. Además, explica Pérez, «lo que ha cambiado es la eficiencia con la que nos reproducimos. Antes, de los niños que se traían al mundo, la mitad había muerto antes de cumplir 15 años. Por ejemplo en España, en el año 1900, la esperanza de vida era de 34 años, y uno de cada cinco niños habían muerto antes de cumplir uno». Para el demógrafo ese es un gran cambio porque «ha cambiado el papel de la mujer, que se ha liberado de la carga ancestral reproductiva, ha cambiado los roles de género, los lazos familiares y cómo se relacionan».

Pero el demógrafo advierte: «El envejecimiento demográfico no se ha acabado, va a acentuarse más porque la proporción de personas mayores va a seguir en aumento. La OMS alarma sobre este asunto y habla en términos globales, no solo sobre los países occidentales. También alerta del impacto que va a tener el envejecimiento en los países menos desarrollados que no tienen los sistemas básicos que tenemos en los países más ricos».

El nuevo rol de los abuelos

Sin embargo, Julio Pérez argumenta su oposición a las posturas catastrofistas: «Hay que tener una perspectiva a largo plazo y creo que lo que hay es una mejora sustancial, donde los mayores juegan un papel muy importante. Se puede ver el rol que éstos están ejerciendo en países como México, que es uno de los que más emigración tienen. Pero la mayor parte de las veces son las madres las que emigran y dejan a los niños en el país de origen, así que son los abuelos quienes ejercen de cuidadores».

Para Pérez este cambio de la pirámide poblacional va asociado a mejoras colectivas generalizadas, porque «si hemos podido prosperar como sociedades es gracias a que la gente no se moría cuando eran niños o jóvenes. Eso es el envejecimiento de la población del que estamos hablando». «No puedo aceptar que se califique como un problema el progreso demográfico que hemos experimentado, que se basa principalmente en que la vida quede asegurada durante todas las etapas que la componen», enfatiza el científico.

Julio Pérez, con estudios de Filosofía, doctorado en Sociología, trabaja como demógrafo investigador desde 1992, primero para la Universidad Autónoma de Barcelona, y desde el 2007 como científico del Csic. La propuesta de este demógrafo, al igual que el de muchos de sus colegas, es hacer que se vea «la demografía como un terreno en la evolución de nuestras sociedades en que las mejoras han sido espectaculares». Según el demógrafo, «venimos de una reproducción muy ineficiente que ha cambiado por su eficiencia. Tenemos menos hijos que antes porque viven mucho más», concluye.

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