viernes. 02.12.2022

—La Confederación de Sociedades Científicas de España pide congelar la cooperación científica con Rusia. ¿Se lo está planteando?

—Estamos planteándonos qué hacer frente a esta guerra impuesta por Rusia. Vamos a trabajar de manera coordinada con Europa. También la Ciencia va a coordinarse. Estamos en conversaciones con nuestros homólogos europeos, vamos a tener una reunión este viernes [por la semana pasada] y en Marsella la semana que viene [por esta]. El Ministerio de Ciencia y todos los de la UE están comprometidos con la paz y vamos a contribuir a ella.

—Su ministerio participa en el plan de inversiones en hidrógeno verde del Ministerio de Transición Ecológica. ¿Hacia dónde se encamina?

—Hablar de este Perte, ahora que estamos sufriendo la crisis provocada por Putin, nos hace ser conscientes de la dependencia energética que tenemos. España no es de los países más dependientes de Rusia, pero hay una alta dependencia de los combustibles fósiles –que hemos visto tanto en esta guerra como durante el año pasado, en las subastas de energía y la fijación de precios, que no dependen de nosotros pero afectan a familias y empresas–. Hay una enorme apuesta por las energías limpias, que vienen a descarbonizar, a reducir esa dependencia y a apostar por energías más baratas. Desde Ciencia vamos a invertir en dos años 70 millones, multiplicar por cuatro la inversión en renovables. Se quiere el desarrollo de nuevas tecnologías aplicadas a las renovables.

Sí es plenamente de Ciencia el Perte de salud de vanguardia. Pretendemos que nuestro país se convierta en líder en la salud de vanguardia. La parte fundamental es el desarrollo de las terapias avanzadas, la fórmula más de vanguardia de atender a la salud. Un ejemplo: el doctor Urbano lidera en el Hospital Clínic de Barcelona unas terapias para luchar contra la leucemia linfoblástica que consisten en retirar información genética del paciente, hacer una modificación y volver a inyectar. Así tiene 100 veces más potencia contra las células cancerígenas. Aspiramos a que para todas las enfermedades haya una terapia avanzada y que se fabrique en nuestro país, que podamos ofrecerla en el Sistema Nacional de Salud, que no venga una empresa norteamericana a comprar la patente y haya que adquirir cada una por 200.000 euros. Hablamos de 1.500 millones y ya hay proyectos de investigación para el Epoc en jóvenes, cáncer pediátrico, diabetes... Tenemos muchas esperanzas.

«La Ciencia europea también se va a coordinar contra la guerra de Putin»
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