martes 21.01.2020
Familia

«Las familias sufren más la adolescencia de un hijo adoptado»

Orientación psicológica gratuita para familias y menores adoptados. La Junta, a través de Arfacyl, pone en marcha por primera vez en León un servicio de apoyo. Por la consulta de la psicóloga han pasado ya tres familias del medio centenar que utilizarán este recurso al año. "Los menores adoptados se consideran niños dañados".
Silvia Muñoz Manceñido, psicóloga de Arfacyl en León. JESÚS F. SALVADORES
Silvia Muñoz Manceñido, psicóloga de Arfacyl en León. JESÚS F. SALVADORES

La Junta de Castilla y León, a través de la Asociación de Familias Adoptantes de Castilla y León (Arfacyl), pone en marcha en León un servicio gratuito de orientación y apoyo psicológico para familias adoptantes, un programa que espera llegar cada año a medio centenar de padres y madres y menores adoptados en la provincia. Desde su puesta en marcha hace quince días ya han pasado tres familias por la consulta de Silvia Muñoz Manceñido, psicóloga de Arfacyl en León. «Los niños adoptados son niños dañados por negligencia o maltrato en una etapa de la vida en la que el cerebro es muy vulnerable. La huella emocional queda, igual que la cognitiva. A los padres adoptivos se les enseñan pautas para una crianza terapéutica, de apego, pero en la adolescencia puede desencadenarse un proceso de ruptura y de búsqueda de identidad», asegura la psicóloga.


Aunque la adopción es un proceso de máxima dificultad emocional tanto para las familias como para los menores adoptados, los problemas que surgen con la convivencia suelen ser los mismos que en las familias con hijos biológicos. «Las conductas en la adolescencia son parecidas, es la etapa del enfrentamiento, de la búsqueda de la identidad, pero las familias adoptantes lo viven con más ansiedad porque tienen miedo a utilizar ciertas expresiones por las peculiaridades de la adopción» en una etapa de la vida en la que siempre surgen conflictos de identidad que conecta con los orígenes. «En el caso de los menores adoptados existe una historia de abandono previa, que puede hacer más difícil esa etapa de la vida», asegura la psicóloga que, sin embargo, pone en valor el compromiso de las familias adoptantes. «Son de 10, preocupados y ocupados, que hacen un esfuerzo máximo al que llegan con mucha responsabilidad. Cuando llegan a la consulta son muy conscientes de que tienen que hacer algo más para ayudar».

 

La leonesa L.M. (prefiere preservar su identidad) tiene 52 años y dos hijos adoptados de 15 y 10 años nacidos en la India. «Somos de León pero hace cuatro años nos fuimos a vivir a Valladolid. Fue un cambio tan grande que necesité recurrir al apoyo del servicio de psicología de Arfacyl». El primer convenio de colaboración entre la Asociación de Familias Adoptantes y la Junta de Castilla y León se firmó en 2004. Hasta ahora, el servicio de orientación psicológica sólo se ofrecía de forma presencial en Valladolid. Ahora, una subvención de 20.000 euros de la Junta de Castilla y León permite ampliar este programa a León, Burgos y Salamanca.

 

Los hijos de L. M. tienen los problemas propios de los jóvenes en plena adolescencia. «Salimos de León, donde dejamos a toda la familia, y al principio las cosas no encajaban bien, por eso recurrí al servicio gratuito de apoyo psicológico». Las consultas con los psicólogos se gestionan a través de la asociación, que es la encargada de organizar las agendas.

 

Además de este servicio, Arfacyl prepara a las familias adoptantes antes de que lleguen sus hijos con charlas previas y, después, con recursos para afrontar preguntas sobre los orígenes. «Los niños y niñas que están adoptados intentan construir su personalidad, conocer a sus padres biológicos. Esa inquietud está ahí, pero, de momento, mis hijos no la manifiestan, aunque yo asisto a talleres de Arfacyl para estar preparada cuando llegue el momento. Voy a esperar a que me pregunten».

 

Cada vez más demanda

 

El presidente de Arfacyl, Javier Álvarez-Ossorio, destaca que el servicio está abierto gratuitamente a todas las familias con hijos adoptados. «Es difícil que den el primer paso para buscar apoyo y orientación psicológica para no descubrirse como una familia que tiene problemas, porque lo ven como un fracaso, pero no es así. Costó mucho que arrancase este servicio en la Comunidad pero ahora la demanda cada vez es mayor y ya lo han utilizado 234 familias en Castilla y León».

 

La adolescencia es una etapa de transformación con múltiples cambios emocionales. «Las necesidades durante la adolescencia de las personas adoptadas son diferentes», explica Álvarez-Ossorio. «Existe una identidad racial, sus rasgos les identifica frente a posibles ataques racistas y las dificultades de no tener referentes biológicos. Los problemas de identidad se incrementan por el abandono sufrido y la ausencia de una parte de su historia de vida. Los adolescentes adoptados suelen identificar a los adultos en general como los causantes de su abandono y eso hace que se enfrenten a su familia adoptiva con un estallido de dificultades», asegura Álvarez-Ossorio, que además señala la bala estimulación durante sus primeros años de vida como un incremento de las dificultades. «El cerebro del niño se forma en los dos primeros años de vida y si no están suficientemente estimulados supone un retraso y dificultades que arrastran durante su etapa de crecimiento si las familias adoptantes no han tenido las herramientas necesarias, que en Arfacyl les ofrecemos desde el primer momento».

 

Ante las dificultades, la psicóloga Silvia Muñoz abre una ventana a la esperanza. «Todo este torbellino de la adolescencia se puede mejorar con sesiones de terapia y, casi siempre, en la edad adulta, todo se ajusta de nuevo si hay un cuidado responsable».

 

Todos los servicios de Arfacyl están a cargo de profesionales en las distintas materias.

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