jueves 25/2/21
Iniciativa de la Fundación Cerezales

La isla sonora que hace vibrar a personas con gran discapacidad

Un taller pionero de cuadrafonía da la oportunidad de sentir, atender y expresarse a personas con grave discapacidad en el Laboratorio Electroacústico de la Fundación Cerezales Antonino y Cinia. Es una de sus colaboraciones con Asprona-León
Mamen se expresa con una enorme sonrisa y unos ojos que hablan todo lo que sy garganta no puede expresar. JESÚS F. SALVADORES

Son las grandes olvidadas de la discapacidad. Las personas con diversidad funcional e importantes necesidades de apoyo. Viven en misteriosos mundos difíciles de sondar y parece imposible que puedan romper barreras de superación... Pero lo hacen. Solo hay que darles la oportunidad y querer verlo.

La Fundación Cerezales Antonino y Cinia trabaja desde 2013 con la residencia-centro de día Nuestra Señora del Camino de Asprona en Armunia, especializada la atención a estas personas. Dicen sus cuidadores que el día que van a Cerezales del Condado se les nota. Sobre todo a la vuelta. «Cuando llegamos al centro la tarde es más tranquila, hay menos problemas de comportamiento», señalan el director del centro y el voluntario que lo acompaña.

El año pasado empezaron un taller en el laboratorio electroacústico. Y acabaron ‘componiendo’ la banda sonora de una gala de Asprona con los sonidos de los pájaros grabados en el exterior. Todo un hito que lograron bajo la batuta del artista Genzo P. y Luis Martínez Campo, músico y pedagogo, dos jueves al mes, durante una hora y medio, reciben un baño de sonidos mezclados con música en cuatro direcciones.

Ambos imparten el taller de cuadrafonía, que se desarrolla en una habitación en la que todo lo que se toca, suena a lo grande. Incluso un minúsculo micrófono golpeado levente por el dedo índice de una mano. O una pequeña pelota que bota en el suelo, el plástico de un vaso aplastado con los dientes...

Aquí la música y los sonidos no entran por los oídos, empapa los poros de la piel y se cuela en los cuerpos. A veces sale a través de sus ojos, de sus sonrisas y también de sus manos... Entonces surgen otras músicas y otros sonidos.

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Captar la atención es uno de los objetivos. JESÚS F. SALVADORES

El taller de cuadrafonía, una experiencia pionera en España, ha conseguido tocar la tecla de las emociones, atraer la atención e hacer interaccionar con los objetos e instrumentos a personas como Bety, que ni siquiera se acercaba a Genzo y a Luis y ahora les da la mano. «Hoy ha hecho gestos como de querer tocar el teclado. A veces pasan esas cosas en instante y luego se van...», comentan. Son público y autores.

Esta práctica, bastante extendida en otros países europeos, aunque a nivel más científico, tiene como «objetivo prioritario es cambiar el ambiente estimular para que tengan el mayor número de estímulos a su alrededor», señala Genzo P.

Miguel Ángel Fernánde, Mimi Delgado, Mamen García, Óscar Luis Álvarez, Bety Marcos e Isidoro Nava son una parte del grupo de 16 personas que participa en esta actividad fruto de la reflexión entre la fundación y Asprona. «A base de ensayo y error vemos lo que funciona y lo que no funciona», explica Genzo P.

La experiencia les ha mostrado que «lo sonoro puede servir de vehículo de expresión para cuerpos no normativos». Parten de la base de que no hablan «nuestro idioma». Óscar, por ejemplo, es autista y ciego. Y es uno de los más que interactúa. Mamen se ve lo que disfruta en la mirada viva de sus grandes ojos y la enorme sonrisa que está fijada en su rostro. «Creamos un lenguaje propio, sin hablarnos, y en ese momento estamos al mismo nivel de expresión». La batuta es, más que directiva, propostiva. Sugieren juegos de imitación, pregunta-respuesta... en un espacio horizontal y en el que cualquier cosa que se hace tiene un efecto o respuesta inmediata por los micrófonos y cables que pueblan la habitación. Es una isla en la que se pueden expresar con un lenguaje propio. «En el mundo exterior no funciona así. Tienen que quejarse o estar atendidos», señalan.

«Lo enfocamos para que pasen un rato estupendo. Programamos acciones para un minuto y a veces se alargan diez minutos

Cuatro altavoces independientes, con cada sonido saliendo de un sitio, la cuadrafonía, «hacen que el cerebro trabaje de manera distinta» a cuando se escucha en estéreo. Vibran los cuerpos.

La isla sonora que hace vibrar a personas con gran discapacidad
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