lunes 6/12/21
Rufino Juárez, con 86 años, busca a su padre. GAITERO

El primer año eran dos, el segundo se juntaron cuatro y ayer fueron quince. Una decena de familias que buscan a sus seres queridos desaparecidos, asesinados en Villadangos tras el golpe de Estado de julio de 1936, se encontraron ayer en el cementerio, donde consta que están enterrados desde hace casi 85 años.

La mayoría no se habían visto las caras, como tampoco se conocían entre sí gran parte de las 71 personas —entre ellas una mujer— fusiladas entre septiembre y noviembre de 1936 en el monte de esta localidad, sin juicio ni condena alguna. Un trágico destino les unió como víctimas de los ‘paseos’ mortales que fueron una de las formas de represión del bando sublevado a través de fuerzas paramilitares fascistas, después de ser apresados y conducidos al campo de concentración de San Marcos.

Ahora sus familias se han unido para reclamar la exhumación de los restos y devolverlos a los lugares de donde fueron arrancadas sus vidas, dejando viudas, huérfanos y madres, padres y hermanos destrozados por el dolor. Como dice el cartel que porta el hijo de Rufino Juárez, presidente de la Junta Vecinal de Vegas del Condado en 1936, y uno de los paseados en Villadangos: «Y seguimos esperando tu vuelta de tan largo paseo... ¡Se nos agota el tiempo!». Rufino hijo tiene 86 años. No había cumplido los dos cuando se llevaron a su padre junto al vocal de la Junta Vecinal, Epifanio Llamazares, y al maestro, Sixto González. «No pude venir al cementerio hasta que tuve veintitantos años por miedo y sin que se enterara mi madre», contaba ayer.


Las familias de los desaparecidos ayer en el cementerio. GAITERO

«Solo queremos paz, tranquilidad y justicia», comentaba una descendiente de José Honrado Jáñez, un vinatero de 39 años de Zuares del Páramo, que desapareció tras ser interceptado por falangistas cuando iba a por mercancía. Begoña es de las últimas en sumarse a esta búsqueda colectiva, que ayer contó con el apoyo del actor Juan Diego Botto: «Impresiona ver el cementerio después de haber oído hablar tantas veces de lo que pasó», comentó. Su compañera, la periodista Olga Rodríguez, al igual que la madre de ésta, la también periodista Pura Francisco, y Mario y Diego, buscan a Santos Francisco, maestro herrador de Mansilla de las Mulas.

Las familias registraron ayer en el Ayuntamiento de Villadangos un escrito para pedir al alcalde, Alejandro Barrera, celeridad en los trámites iniciados por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica para poder llevar a cabo una prospección que determine si los cuerpos de las personas asesinadas en el término municipal permanecen en una zona del cementerio donde han señalado algunos testimonios.

Están sorprendidas por la complejidad de los trámites que exige el Ayuntamiento de Villadangos —proyecto de obra e informe de impacto ambiental— que no tienen precedentes en 20 años de trabajo de exhumaciones de la ARMH, como transmitieron al alcalde en una reunión posterior. La asociación apela al «deber humanitario de un servidor público que encabeza un ayuntamiento democrático», máxime cuando ya existe autorización de la Junta de Castilla y León desde el pasado 21 de junio para realizar las prospecciones en las áreas delimitadas topográficamente.

«Dada la edad de algunos de los familiares y el significado emocional y humano para todos ellos», las familias solicitan al alcalde que «cumpla cuanto antes con la resolución de la Junta de Castilla y león, y no entorpezca ni ralentice la ejecución de susodicha actuación, sino antes bien agilice, simplifique y reduzca el requerimiento de trámites burocráticos y autorizaciones del gobierno local necesarios para realizar los trabajos relacionados con el proyecto».

Alejandro Barrera, ha dicho que espera que el tema se resuelva pronto a favor de las familias, pero recordó que la última palabra la tiene la Junta Vecinal como propietaria del cementerio. Las familias también han pedido entrevistarse con el alcalde pedáneo, José Sarmiento.

El largo ‘paseo’ de los fusilados de Villadangos
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