miércoles 19/5/21
Trastorno obsesivo compulsivo

La lucha diaria con una enfermedad mental

Juan Francisco García denuncia la ausencia de tratamientos efectivos y la falta de fondos para el desarrollo de la psiquiatría. Además, este padre pide terminar con los estigmas sobre las enfermedades de la mente.
Juan Francisco Vestas con una imagen de su hijo. MARCIANO PÉREZ
Juan Francisco García con una imagen de su hijo. MARCIANO PÉREZ

«Tengo un hijo con Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) y quiero sacar a la luz el problema de la psiquiatría en España». Así comienza el relato de Juan Francisco García, padre de un chico de 24 años con un problema de salud mental y cuyo desarrollo de la enfermedad empeora cada día.

Su hijo de 24 años padece TOC desde los 14 años, cuando fue diagnosticado con esta afección. Estos diez años son descritos por su progenitor como un auténtico calvario y denuncia que ni curaron a su hijo ni lo ayudaron. La enfermedad de este lo ha llevado a numerosos ingresos e intentos de suicidio. «Mi hijo no solo no ha mejorado en absoluto, sino que desde que comenzó el periplo ha intentado quitarse la vida varias veces». En uno de esos intentos de suicidio, García lo llevó a urgencias y fue dado de alta inmediatamente porque «no estaba para ingresar», según la versión de los médicos de urgencias. No obstante, al llegar de nuevo a su domicilio, el niño volvió a intentarlo porque dijo «que se quería matar y que quería morirse».

Esta situación descrita con mucho nerviosismo y tristeza por Juan Francisco no es aislada, puesto que cuenta que, en más de una ocasión, algunos psiquiatras le han sugerido que se debe conformar y resignarse porque «si su hijo se suicida, pues se suicidó». «Otro psiquiatra me dijo que tenía que encerrar a mi hijo de 17 años de por vida en una institución psiquiátrica. Y así ha sido siempre a lo largo de todo este sufrimiento porque es un calvario para el paciente y la familia. No hay ningún tipo de ayuda», relata el padre del enfermo.

Juan Francisco García 
«Un psiquiatra me dijo que debía resignarme, si un día mi hijo decidía suicidarse»

Por otro lado, García cuenta que solicitaron un grado de discapacidad en el Imserso para su hijo y le dieron un grado de discapacidad sin dotación económica, a pesar de que es totalmente dependiente de sus padres. «Nuestro hijo es totalmente dependiente de nosotros, sus padres, en todos los sentidos. No es capaz de administrarse su vida, ni tan siquiera las medicinas, la alimentación o cuidar su propia higiene», señala.

«Yo llegado a este punto digo que se acabó y que me voy a poner a luchar contra esta injusticia, que es la psiquiatría, porque es una especialidad que no sirve para nada, ya que no cura a ningún enfermo psiquiátrico», prosigue García.

Por otro lado, el padre del paciente afirma que «a su hijo le han provocado epilepsia por los efectos secundarios de ciertos tratamientos que le han dado». Según su versión, «los tratamientos no son paliativos sino anulativos porque dejan a la persona como un zombie o estado vegetativo». Asimismo, matiza que lo único que prevalece en esta disciplina es «dar tratamientos que terminan haciendo un daño terrible al paciente y que terminan perjudicando su calidad de vida”. En sus propias palabras, “una auténtica animalada».

OMS
El TOC es una de las enfermedades mentales más frecuentes y de las más incapacitantes

García declara que la cantidad de medicinas es demasiada porque no cura la enfermedad, sino que se los anula. Y en el caso de ‘dar guerra’, se les termina atando o poniendo una inyección para dejarlos anestesiados durante horas, e incluso días. «Es totalmente inhumano porque no tienen dignidad ni de animal», alerta.

«Es la peor especialidad porque no se le da ninguna importancia y carece de fondos para la investigación. Los sitios para tratar a enfermos están escondidos y en las peores condiciones materiales porque falta personal y seguimiento real al paciente. Esto no puede ser», espeta.

En cuanto a la investigación, relata que no se investiga lo suficiente y los fondos públicos destinados para la psiquiatría son escasos. Por ello, pide que se trate a la psiquiatría de una vez por todas como el resto de especialidades y en las misma condiciones. Además, García manifiesta preocupado el estigma que sufren tanto su hijo como su familia. «La propia sociedad y sistema anula a las personas. Mi hijo no tiene ningún amigo, aunque quiera ser sociable, porque no quieren quedar con él por su enfermedad», cuenta.

«Esto es una vivencia de muchos años y ver cómo no cambia nada en absoluto. Solo pido que la sociedad y autoridades dejen de discriminar esta disciplina y se la trate como se debe. No pido un mejor trato que a otras especialidades, sino igual. El TOC es una de las enfermedades mentales más incapacitantes y no hay terapias ni se consigue que los motiven. Todos sus tratamientos se basan en un ensayo-prueba-error. Los enfermos mentales siguen sufriendo con todos sus síntomas y los efectos secundarios de los medicamentos. Ahora salió a la luz la realidad de los geriátricos y esto debe saberse porque no puede seguir así», espeta García.

100 millones de enfermos

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es una de las cinco enfermedades psiquiátricas más frecuentes y está considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una de las 20 enfermedades más discapacitantes.

El trastorno obsesivo-compulsivo se trata de un trastorno de ansiedad, caracterizado por pensamientos intrusivos, recurrentes y persistentes, que producen aprensión, inquietud, temor o preocupación, y conductas repetitivas denominadas ‘compulsiones’, dirigidas a reducir la ansiedad asociada.

El TOC suele comenzar a manifestarse durante la infancia o la adolescencia. Su evolución suele ser progresiva, aunque puede aparecer de forma repentina ante un acontecimiento concreto o por estrés. Se considera como una afección crónica, aunque suele cursar con periodos de clara mejoría, pero la desaparición total de los síntomas únicamente se produce en un 20% de los casos.

Se estima que más de 100 millones de personas sufren TOC y en torno al 2,5 % de los españoles sufren esta afección. Si el trastorno es tratado en la infancia, el pronóstico es más favorable, ya que alrededor del 50% de los niños y adolescentes diagnosticados dejan de mostrar síntomas cuando alcanzan la edad adulta.

En los adultos, la evolución suele ser variable con tendencia a la cronicidad. No todos los pacientes responden bien a los tratamientos, los casos de mayor dificultad se presentan en aquellos pacientes con necesidad de simetría u orden.

En el diagnóstico se debe indicar si la persona con Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) conoce si los pensamientos obsesivo compulsivos pueden ser o no ciertos, o si está convencida de que son verdaderos.

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