miércoles 8/12/21

Las dificultades de ser mujer y escritora no han sido ajenas a Elena Santiago, más en los últimos tiempos que en sus comienzos. «Sí me enteré de quien alzaba o, en situaciones de apoyar o subir personas o reuniendo personas; pero solo de hombres», confiesa. Su nombre y el de todos sus libros, «ya muchos, con ecos agradables» se conservan pero no se orientan «hacia mejores salidas, estando en sus manos». «Nada de dejar pasar por puertas abiertas de buen paso. Personas coronadas gloriosamente y en las manos algún otro nombre, cerrándolo. ¿Qué ocurre? Yo, personalmente, lo respeto o me olvido. Eso, sí, sigo escribiendo aunque ya me ronda un aire de fin».

Las puertas no se abren fácilmente a la mujer
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