miércoles. 30.11.2022

El rastro de los paseados se pierde debajo de los panteones

La exhumación de la ARMH halla hasta ayer entre cinco y siete cuerpos
Hoy continuaban los trabajos 
Marciano Pérez
Los trabajos continuaban en la mañana de hoy sábado. MARCIANO PÉREZ

Entre cinco y siete cuerpos de los paseados de Villadangos en 1936 han salido a la luz en la excavación que realiza la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) en el cementerio de esta localidad del Páramo.

Los restos aparecidos forman casi un «amasijo de huesos», que la antropóloga forense tratará de descifrar, y se encuentran casi fundidos con el terreno húmedo y arcilloso. Parte de los restos se pierden debajo de los panteones construidos en los años 90, en la última ampliación del camposanto.

El primer cuerpo que apareció el jueves, de los dos que se identificaron en la exhumación, se corresponde con el de individuo varón de unos 45 años. Los demás también parecen hombres y jóvenes, de entre 30 y 45 años.

Laura González-Garrido explicó al concluir la segunda jornada de la exhumación que «sabemos el número mínimo de individuos por las partes anatómicas que se repiten». Hay cuatro cráneos y una mandíbula de otro cuerpo por lo que el mínimo son cinco.

Hay otros huesos, como un fémur, una rodilla y una tibia, que por su disposición parecen pertenecer a cuerpos diferentes a los anteriores. «No podemos descartar que haya habido una remoción de los cuerpos», explicó.

                      La memoria de las víctimas preside la exhumación en Villadangos. RAMIRO
La memoria de las víctimas preside la exhumación en Villadangos. RAMIRO

El trabajo forense de laboratorio aclarará más detalles pero las condiciones del terreno y la imposibilidad de seguir la exhumación en la línea que marca la fosa hacia la parte este del cementerio, siguiendo el antiguo muro, complican el trabajo de investigación. «La fosa se mete hacia debajo los panteones y va a haber parte de ella que por motivos de seguridad no se va a poder acceder y va a quedar ahí», explicó el arqueólogo, Sergio Castro.

A mayores de la posición de los cuerpos, todos los objetos hallados, excepto un gemelo, indican que no se trata de un enterramiento familiar. Se ha encontrado un peine negro, un espejo, un chisquero (mechero antiguo) y una mina de lápiz. La identificación, si no aparecen señales singulares en los restos y familias que los conozcan, se presenta complicada. El ADN es casi la única posibilidad. Es caro y complejo. Una veintena de familias buscan a sus seres desaparecidos, que en su mayoría estuvieron presos entre horas y semanas en el campo de concentración de San Marcos. Se calcula que más de un centenar de personas fueron ejecutadas extrajudicialmente por fuerzas paramilitares afines a los golpistas de Franco.

Un total de 71 de estas personas, 70 hombres y una mujer, figuran enterrados en Villadangos, otros 13 en la pedanía de Fojedo del Páramo y dos en Celadilla. Siete son de Valencia de Don Juan, seis de Mansilla de las Mulas, dos de Vegas del Condado, ocho de Alija de los Melones (ahora Alija del Infantado) y otros de diferentes puntos de la provincia y la capital.

                      Detalle de los restos encontrados.  ÓSCAR RODRÍGUEZ-ARMH
Detalle de los restos encontrados. ÓSCAR RODRÍGUEZ-ARMH

La exhumación se sigue de cerca por numerosas personas, además de las familias de los desaparecidos que en algún caso han viajado desde lejos. El actor y escritor Juan Diego Botto, que participa hoy en el homenaje, llegó para apoyar a su familia política, que busca a Santos Francisco, de Mansilla de las Mulas.

La exhumación despertó el interés de miembros de Amnistía Internacional, como Daniel Canales, autor del informe sobre bebés robados, los profesores de Historia Contemporánea de la ULE, Javier Rodríguez y Javier Revilla, expertos en memoria histórica o el investigador José Cabañas. Vecinos de Villadangos que apoyan la causa han acudido las dos jornadas para seguir los trabajos arqueológicos que son abiertos.

                      Familias y público siguen las labores. ÓSCAR RODRÍGUEZ-ARMH
Familias y público siguen las labores. ÓSCAR RODRÍGUEZ-ARMH

El rastro de los paseados se pierde debajo de los panteones
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