domingo 29/5/22
Emilio de Miguel Martínez, catedrático de Literatura Española en la Usal. DL
Emilio de Miguel Martínez, catedrático de Literatura Española en la Usal. DL

El catedrático de Literatura Española de la Universidad de Salamanca, Emilio de Miguel Martínez, un experto en La Celestina, que también ha publicado el libro Joaquín Sabina. Concierto privado, habla hoy del compromiso del cantautor con la literatura en el XIV Ciclo de Divulgación Científica que organizan la Universidad de León y la Fundación Carolina Rodríguez. Natural de Reinosa (Cantabria) y afincado en Salamanca desde 1970, De Miguel recorrerá la obra de Sabina a través de canciones tan emblemáticas como Princesa, De purísima y oro, Ruido, Y sin embargo o Más de cien mentiras que, en su opinión, «forman parte del acervo más prestigioso de la lírica española contemporánea». La charla está prevista esta tarde a las 20.00 horas en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Biológicas y Ambientales del Campus de Vegazana.

—¿Por qué eligió las letras de Joaquín Sabina para su charla?

—Aunque no es el tema de mi especialidad, más centrada en los estudios de La Celestina, que he editado e investigado, también dediqué un libro a la obra de Sabina. Me pareció oportuno ofrecer algunas reflexiones sobre la literatura que existe en el mundo de la canción de autor y popular porque para la generalidad de la gente el único contacto con la literatura es la canción. Sabina elabora muy bien sus letras y ha contribuido a subir el nivel medio de la población en este campo.

—En una sociedad que relega a las humanidades, ¿Es chocante que se incluya en un ciclo de divulgación científica?

—Me parece un acierto que nos hayan dejado este hueco aunque sea pequeño. A mis alumnos siempre les pido que sean humildes, que no sean tan soberbios por tener el placer de moverse en el campo de las humanidades. El problema es de una parte de la sociedad que reniega de tipo de estudios. Es como abandonarse a uno mismo. En mi opinión no existe dicotomía entre ciencias y letras. Todos los años llevo a mis alumnos de visita a la Residencia de Estudiantes en Madrid para que sepan que allí hubo un tipo de educación superior que pretendía aunar estas dos tendencias. La foto de Lorca mirando por un microscopio o de dos premios Nobel tocando el piano son ejemplos gráficos. Con la Guerra Civil acabaron con ello. El cultivo de las letras, el aprecio por la buena literatura, es un intento de comprensión del mundo no sólo en sus aspectos físicos.

—¿Qué se pierde la sociedad al no apreciar las letras?

—Se está perdiendo la dimensión del ser humano en toda su extensión. No se trata solo de vivir más y con más calidad. Hay que complementar esos años más de esperanza de vida con el cultivo de lo intelectual. Si en algo nos distinguimos de los animales es precisamente el lenguaje, nuestra capacidad de hablar.

—Una obra tan lejana en el tiempo como ‘La Celestina’, ¿Cómo diría que entronca con el momento presente?

—La Celestina, como casi todas las obras clásicas, es de una actualidad absoluta. Primero porque es una historia de amor, sexo y erotismo y no hay nada más actual. En La Celestina todo lo que ocurre lo desencadena una pasión, pero es posible por el dinero. Calixto compra a una alcahueta y Pármeno y Sempronio también actúan por dinero. Es de una actualidad extrema hablar de corrupción, de dinero y de cómo se comportan los que están más arriba.

—¿Por qué un personaje secundario se convierte en protagonista y titula la obra como es el caso?

—Celestina es un personaje extraordinario que se come al resto, pero para mí la más perjudicada es Melibea. Esta maravilla de mujer es un homenaje literario y humano a la chica enamorada con plena conciencia. ‘Faltándome, fáltame la vida’ y ‘No es tiempo de yo vivir’, frases que pronuncia antes y después de saber que Calixto ha muerto y que la llevan al suicidio, son un monumento a la mujer enamorada perdidamente.

—Quizá un prototipo con el que no se identifican las mujeres modernas.

—Toda gran literatura es heterodoxia, no es fruto de la ortodoxia ni de una línea de valores supuestamente positivos o negativos. Sin heterodoxia no hay creación literaria. Ahí está también El Lazarillo de Tormes. O la heterodoxia de Sabina a quien tildarle de machista por sus letras es desenfocar totalmente el tema. El amor que Sabina canta a la orilla de la chimenea, con la frente marchita es el desamor que es más rentable que el amor. Se toma a chufla a sí mismo y canta ‘pero qué hermosas eran...’ recordando a tres mujeres que fueron sus amores. Son fantasías. En otra canción de ¡Ay Calixto!, al referirse a un personaje actual que mantiene una relación incestuosa con su nuera, con toques mexicanos.

—¿Qué heterodoxias pueden surgir de esta nueva era en la que las mujeres claman por sus derechos?

—Lo que es incomprensible o raro es que la mujer tenga que luchar por algo que es suyo. Me alegro mucho de que se equilibren las fuerzas y el reconocimiento.

—Me refería al campo de la creación literaria. ¿Puede surgir una nueva heterodoxia de esta era feminista?

—Tengo clarísimo que la literatura protagonizada y sobre todo la escrita por mujeres, que es donde más hacía falta, está creciendo mucho sobre todo en la novela y la poesía. Menos en el teatro, donde, sin embargo, también hay intérpretes y directoras.

—¿Cuál es su canción preferida de Sabina?

—Depende del día y la hora. Pero si tengo que elegir una me quedo con la más provocativa y difícil, De purísima y oro, que ofrece una visión meláncolica y cáustica de la posguerra. Está incluida dentro del disco 19 días y 500 noches. Es una sorpresa formidable que un señor haya hecho una canción en la que se repasa el Madrid de la posguerra, donde fusilan a la gente al amanecer. Es su canción más perfecta y redonda, pero es poco comercial y a Sabina le interesa ser comercial.

—¿Le consultó para hacer el libro Joaquín Sabina. Concierto privado’?

—No. Hice el libro con total libertad. Era como si Sabina fuera cantando las canciones que yo le pido y yo las voy comentando. Cuando se lo entregué a Visor, que es la mayor editorial de poesía en España, advertí que no lo conocía Sabina. Tengo entendido que el editor se lo pasó un sábado a Sabina y el domingo se lo devolvió. Y le dijo: «Qué bien escribe el cabrón ese de Salamanca». Está de acuerdo en el 99% de lo que digo y en alguna ocasión ha dicho que es el libro que más le gusta.

—¿Le ha escuchado muchas veces en directo?

—No tantas. Mi relación con él es sobre todo por escrito. Próximamente va a publicar sus poemas satíricos en Tinta Libre bajo el título Román paladino y me encargó el prólogo.

—¿Se merecería Sabina un premio literario de la misma manera que le dieron el Nobel a Dylan o el Príncipe de Asturias a Leonard Cohen?

—Sin ninguna duda. Se trata de premiar la calidad literaria por encima del soporte en el que se presenta, sea libro o disco no importa. ¿Por qué no a Sabina?

—Ha mencionado el tema de la Guerra Civil en dos ocasiones. ¿Le conmueve de forma particular?

—La Guerra Civil, la posguerra y todo lo que vino después supuso un frenazo al desarrollo intelectual en España. Aquí en Salamanca, el general Millán Astray le dijo a Unamuno: ¡Viva la muerte y muera la inteligencia!

—¿Estamos en vías de solucionar la asignatura pendiente con la memoria histórica?

—Esperamos que la inteligencia ocupe el lugar que le corresponde. Estamos en un buen momento, pero no hay que bajar la guardia. La libertad es como cualquier órgano: si no se ejercita se atrofia o se pierde.

El libro Joaquín Sabina. Concierto privado se publicó en 2008 dentro de la colección de Filología Hispánica de la editorial Visor Libros. Se fraguó a raíz de la asistencia de Emilio de Miguel a algunos conciertos de Joaquín Sabina y con la repetida audición de sus canciones. «No surgió, desde luego, de la ponderación y análisis de sus letras, consumidas como puro producto literario, aisladas de la música que las convierte en canciones», explica el autor.

Haciendo honor al título se presenta como un concierto privado con sus bises y su telonero facilita. El autor no busca solo escuchar y analizar las canciones preferidas sino seleccionar aquellas que, por representativas de temas y estilos sabinianos, aseguran el acercamiento más completoa su producción.

Lugar: Aula Magna Facultad Ciencias Biológicas y Ambientales

Hora: 20.00

«Sabina canta al desamor porque es más rentable que el amor»
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