Diario de León

«Para volver a hacer la trashumancia a León necesito buenos pastores»

Diecisiete municipios de la montaña leonesa han recibido este verano a unas 30.530 ovejas. 4.402 cabezas de vacuno, 575 caballos y 536 cabras. Las primeras nieves de noviembre han puesto fin al veraneo de la trashumancia y trasterminancia.

José Manuel Sánchez Miguel llegó a Acebedo el 21 de junio y dejó los puertos el 25 de octubre. GAITERO

José Manuel Sánchez Miguel llegó a Acebedo el 21 de junio y dejó los puertos el 25 de octubre. GAITERO

León

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El rebaño de José Manuel Sánchez Miguel fue uno de los ocho que este verano hicieron la trashumancia a los puertos leoneses. Este ganadero extremeño no sólo estrenó esta modalidad de pastoreo, que aprovecha los pastos de la montaña en verano, sino que fue el único que hizo el camino a pie. Más de 600 kilómetros en 39 jornadas en las que el ganado aguantó los últimos coletazos de una primavera lluviosa y las dificultades del trayecto final para llegar a los puertos alquilados a la junta vecinal de Acebedo.

La trashumancia , que llegó a mover tres millones y medio de ovejas entre Extremadura y León ha quedado como una actividad residual. Este año han llegado del sur, Extremadura y Huelva, tan solo 3.784 ovejas de las 30.530 que pastaron el verano en los puertos leoneses. Diecisiete municipios leoneses concentran esta actividad en sus puertos que también han sido el lugar de ‘veraneo’ de ganado vacuno (4.402), equino (575) y caprino (536). La falta de pastos y pastores es el principal obstáculo a la trashumancia estacional, que hunde sus raíces en un pasado de siglos esplendorosos, desde la Baja Edad Media hasta el siglo XVIII.

Los problemas ambientales y climáticos del siglo XXI ponen en valor esta actividad milenaria . José Manuel Sánchez Miguel decidió hacer este año la trashumancia a pie como un homenaje a su padre, que también fue pastor y realizó la trashumancia a puertos de León y Palencia cuando los rebaños eran transportados por ferrocarril.

La sequía en la dehesa extremeña de su finca de La Hinojosa en Huerta de Ánimas (Trujillo. Cáceres) fue otro acicate para buscar pastos en León. Tuvo que igualar la oferta, ligeramente más cara, de otro ganadero de vacuno que pujó por el puerto en la Junta Vecinal de Acebedo a pesar de que eran pastos preferentes para ganado ovino. Algo que no ha dejado pasar por alto el servicio territorial de Medio Ambiente, que ha llevado a juicio a la entidad local.

Al margen de estas incidencias que espera que no le perjudiquen a él, Sánchez se ha sentido apoyado en todo momento por el pedáneo y los vecinos en un pueblo que debido al alto número de ganaderos en activo (ocho en activo y dos futuras incorporaciones) los pastos son un bien muy preciado y disputado. Sobre todo, porque el terreno admisible a efectos de ayudas para la PAC es escaso. «Estos puertos son de 630 hectáreas y admisibles sólo 170», apunta Jesús Gómez Maraña, alcalde pedáneo de Acebedo. Sin embargo, «las ovejas lo aprovechan todo». Es una lucha que libran los ganaderos y las administraciones locales con la Junta y Europa. Unos pocos David contra los Goliat.

El ganadero salió de su casa, con la bendición del cura y el arropo de sus vecinos, el 14 de mayo. Llegó a los puertos de Los Hoyos y Cuestas Rasas de Acebedo el 21 de junio y se ha despedido de la montaña el 25 de octubre cuando llegaron las primeras nieves. Es el rebaño con una estancia más larga en los pastaderos de verano leoneses. No fue fácil hacerse con el manejo del ganado en la montaña. «Es diferente a lo que me explicaron. Al principio, las ovejas no subían solas, se me quedaban clavadas», comentó al final de su experiencia. «De venir de un llano a encontrarte peña tienes que estar muy pendiente», admite, aunque enseguida se hizo al terreno.

El calor lo llevó mejor que cualquier leonés. «Un verano muy bueno con mucha hierba para el ganado y buenas temperaturas. Para mí muy buenas. Para vosotros no. Aquí se duerme bien por la noche, incluso por el día en la sombra. En Extremadura no hay quien duerma, les enviaba una foto de la lumbre que hacía por la noche y con el calor he hace allí no se lo creían», señala. También hubo «días malos, de lluvia, niebla y cierzo que lo llaman aquí». Recuerda sobre todo una tarde de tormenta. «Se me quedaron arriba y subí con el manso y salieron. El ganado también aprende. Hasta yo mismo he aprendido», señala.

No era la previsto, porque inicialmente contaba con un pastor, pero al final se tuvo que quedar a cargo del rebaño toda la temporada. Solo no estuvo. «Mi mujer y muchos familiares y amistades han venido por aquí», apunta. Durante todo el verano se alojó en el chozo del puerto. Para comer, pan, queso y embutido y para cenar se hacía sus guisos en la hoguera. Unas lentejas, unas patatas guisadas... comida de pastor a la hora de cenar. No hubo ocasión para la caldereta. Le hicieron una fiesta de despedida y dejó la oveja que había preparado para el pueblo.

José Manuel Sánchez Miguel lleva 43 años en el oficio. Su hoja laboral la lleva grabada en el zurrón con orgullo: JSM 12 3 1980. No quería terminar su vida profesional sin hacer la trashumancia y lo ha conseguido. De volver a hacer la gesta, «lo primero tengo que buscar pastores en condiciones, buenos pastores». Algo que no está fácil de conseguir porque el de pastor se ha convertido en un oficio de difícil cobertura. «Necesito ayuda», señala.

A León llegó con casi 1.700 ovejas y 300 bajaron antes del fin de temporada para la paridera. Su familia tuvo que apoyarle en Extremadura, para atender la paridera de verano y a las corderas de recrío. Tenía planeado alternar el monte con su majada extremeña contando con un pastor. Pero no se arrepiente. «A la semana de estar aquí empezaron a cubrirse; ha habido una buena cubrición y empezarán a parir a partir del 20 de noviembre». Corderos gestados en los puertos de León que nacerán en Extremadura.

La falta de pastos y pastores es también el motivo de que este año la Fundación Monte Mediterráneo haya traído menos rebaños a las montañas de León y Palencia. «Me faltan puertos y pastores», afirmaba Ernestine Lüdeke, vicepresidenta de la fundación, al principio de la temporada.

José Escalona, ganadero trashumante natural de Redipuertas (Lugueros) aposentado en Trujillo, fue el último en llevar su rebaño para Extremadura con las primeras nieves de noviembre. Todavía quedan las vacas en León. En Cáceres ya tiene buenas praderas de otoñada y la paridera está a punto. Las ovejas comen bien y se cubren

La mayoría de las ovejas que suben a los puertos leoneses son trasterminantes. La trasterminancia, o trashumancia de menos de 200 kilómetros o en una misma provincia, se ha convertido en la sustituta de estos grandes desplazamientos de ganado. Pero también va a menos. Este año se movieron 25.370 cabezas desde las riberas y páramos hasta los puertos de la montaña leonesa. Además, otras 1.376 realizaron movimientos más locales, según los datos del servicio territorial de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León.

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