miércoles. 01.02.2023

Toda ella, centímetro a centímetro, es recorrida por la escudriñadora mirada de la cámara, la mirada que más se acerca y desnuda, una mirada que lame. Obsesiva cámara. Con los tíos no lo hace nunca.

Pero ella no es aquí una miss en un concurso, no es una maniquí desfilando, no es la Venus de Médici.

Ella es una actriz a la entrada de una gala, es una cantante de ópera, es una jueza lánguida de Zeviya, es la novia de un futbolista, es una periodista guapa, es la novia del presidente francés, es... la reina de España.

La cámara suele acercarles tanto el enfoque, que pueden contarse los hilos de la trama de la tela del vestido de un afamado modisto que luce sus extravagancias en esa mujer-percha. Ahí va la cámara que repta. Desde el zapato hasta el moño sobrevolando el coño.

Pero algunas mujeres se rebelan; por ejemplo, Julianne Moore. El otro día, en una gala, se negó a mostrar su manicura a los fotógrafos, que últimamente lo piden mucho porque son moda rabiosa las uñas de fantasía y le pirran infinito a la paisana devoradora de teles y papeles.

Lo mismo hicieron Jennifer Aniston o Reese Witherspoon, cuánta dignidad... hasta ahí podríamos llegar, parecen decir al esconder sus uñas, pero posando lo demás, el escorzo, morritos, espalda escotada... y enfócale de cerca lo bien que le ciñe el culo el lamé.

Ese mismo día, una tenista se quedó petrificada al proponerle el entrevistador de pista que se diera la vuelta para que la cámara pudiera relatar mejor su tipazo y sus trapitos... ¡es habitual, se lo han hecho ya a muchas otras tenistas!, clamaba la polvareda que al instante levantó el asunto en las redes.

¿Mujer objeto?... más que nunca.

¿Y las mujeres no se sublevan ante la cosificación de su género?... no mucho, no se ve... ¿no molesta?... ¿?... y no tranquiliza mucho saber que detrás de esa cámara y criterios hay otra mujer para la que lo más importante de la reina Letizia son sus patas de gallo... o ensangrentar la crítica si el bolso de la vicepresidenta no casa con su foulard.

Toñi, te tocó entrevista a la Hormigos, te quiero incisiva, desnúdala y ponla al fresco, ordenó la redactora jefe.

Desnúdala
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