lunes. 30.01.2023

Del loro. Eso es. Porque que ahora cueste 10.000 euros la proyección que desde hace años se realiza en la fachada de San Isidoro durante el verano es calderilla. Lo es en comparación con lo que se pagó por los cinco primeros años (280.000 euros del año 2010) y lo sigue siendo si se compara con lo que se destina a cualquier otro acto que, evidentemente, no tiene la repercusión que logra el espectáculo de luz y sonido de Richemont.

En mi anterior columna me hacía eco de los actos o espectáculos que sirven para atraer turismo. Me refería, claro está, a cosas que nos diferencian de los demás. No podemos competir con lo que es igual o peor que en otros sitios, pero sí se puede tener ventaja cuando lo que se ofrece es distinto y contar la historia de León desde la fachada de la basílica que fue la cuna de ese parlamentarismo del que presumimos, es algo fundamental que atrae y como no cuesta al espectador puede fidelizar turistas, a los que evidentemente hay que informar de lo que se les ofrece. Es por la noche, lo que siempre gusta y para toda la familia, que en verano no todos quieren playa y en León podemos ofrecer naturaleza e historia como en pocos lugares. Pero hace falta hacerlo de forma atractiva y eso lo tiene el espectáculo de Richemont.

Por eso considero un gran acierto asegurarse otro verano de proyecciones por sólo 10.000 euros, porque creo que sus beneficios para con la ciudad son mucho mayores.

Pero con eso sólo no basta, son necesarias otras muchas iniciativas, que no necesariamente tienen que ser costosas, pero que pueden servir para atraer, para que se inclinen por venir a León y decidan pernoctar un par de noches como mínimo. Y eso se consigue con una oferta atractiva, con muchas opciones para que se llegue al mayor número de turistas. Tampoco hay que olvidar que no todos son turistas, especialmente en verano regresan a la ciudad y provincia miles de leoneses de esa diáspora casi obligada a la que están sometidos nuestros bien preparados jóvenes. También para ellos, y para los que no se marchan de vacaciones o lo hacen en otras fechas, es bueno programar actividades. Las tardes-noches de verano son largas y dan para mucho. Sólo hay que pensar un rato para conseguir ideas que sean fáciles de llevar a la práctica y con poco coste. Así los beneficios para la ciudad estarán asegurados.

El chocolate...
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