Diario de León

Ponferrada elimina la piara de jabalís que invadía la ciudad por las noches

El Ayuntamiento ha contratado a una empresa que ha capturado a los ejemplares que se habían habituado a la ciudad generando gran alarma social

​Editorial: "Emergencia con el jabalí"

Una piara de jabalís en la ladera del Castillo de Ponferrada.

Una piara de jabalís en la ladera del Castillo de Ponferrada.DL

Ponferrada

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La ladera del Castillo, el parque del Temple, las inmediaciones del colegio La Borreca y Puente Boeza, General Vives y hasta la plaza Lazúrtegui y la avenida de España. Estos son solo algunos de los lugares en los que se ha repetido la presencia de jabalíes en el núcleo urbano de Ponferrada en los últimos meses. Un problema que ha generado gran alarma social y al que el Ayuntamiento ya ha dado solución con la contratación de una empresa que se ha encargado de capturar a los cuatro o cinco ejemplares de la piara que irrumpía en la ciudad prácticamente todas las noches.

La orden de la Concejalía de Protección y Salubridad Animal, en coordinación con la de Medio Ambiente, ha sido por la vía de urgencia previa autorización de la Junta de Castilla y León, que es la que tiene competencias en materia cinegética.

El sacrificio será el destino de los jabalíes que se habían habituado a convivir en la ciudad, un nuevo hábitat a salvo de depredadores donde encontraban alimento fácil y refugio durante el día. De hecho, la presencia de esta especie en entornos urbanos es la causa más factible para explicar el acercamiento de algunos lobos que han sido vistos en los últimos días en el barrio de La Placa y en Camponaraya. Siguen el rastro de sus presas.

Jabalíes en pleno centro de Ponferrada.

Jabalíes en pleno centro de Ponferrada.DL

El abatimiento de los jabalíes es la única medida efectiva para resolver el problema, asegura el profesor de Zoología de la Universidad de León Jorge Tizado. «Hay una superpoblación derivada del excesivo control sobre la caza y del 'buenismo' ecológico imperante. Cada vez se caza menos y estamos hablando de una especie que puede multiplicar por tres su población en solo un año. Si no hay nadie que lo regule, va a extenderse» explicó.

«El jabalí es omnívoro, come de todo, por lo que se adapta a cualquier hábitat. Su punto crítico es el refugio, pero si encuentra un lugar seguro donde quedarse, se queda. Y la ladera del Castillo, por ejemplo, es un lugar perfecto para ellos. Nadie les hace nada, no se sienten amenazados y encuentran basura de sobra como fuente de alimentación o se comen los bulbos de las plantas que coloca la brigada de Jardinería», relata el experto, que tiene claro que «no estamos respondiendo de manera adecuada a las invasiones biológicas». 

"Hay una superpoblación derivada del excesivo control sobre la caza y del 'buenismo' ecológico imperante. Cada vez se caza menos y estamos hablando de una especie que puede multiplicar por tres su población en un año»Jorge Tizado. Profesor de Zoología de la Universidad de León 

«Hay que gestionar las poblaciones en función de la especie y en el caso del jabalí no pasa nada por abatir ejemplares. La población es muy abundante, tiende a dispersarse y el ambiente urbano se está consolidando como refugio», añadió Tizado.

«Los ejemplares que hemos estado viendo en Ponferrada conocen los ritmos de la ciudad y, si no son abatidos, volverán aunque los saquen y sus hijos seguirán viviendo en ella. Si permitimos que empiecen a ocuparnos y no hacemos nada, igual acabamos teniendo que lamentar una desgracia. No hay que olvidar que estamos hablando de una especie salvaje, no son peluches», consideró el profesor del Departamento de Biodiversidad y Gestión Ambiental de la ULE.

Además de la superpoblación, hay otros factores que influyen en la presencia cada vez más frecuente de jabalíes en la ciudad. Entre ellos, las restricciones tróficas debido al cambio climático —sobre todo la sequía— y la propia configuración urbana de Ponferrada. «El diseño de la ciudad es propicio para el acercamiento de animales salvajes. La distancia del centro a los límites con espacios naturales es muy poca (el Pajariel está a poco más de 500 metros de Lazúrtegui en línea recta) y, afortunadamente, hay extensas zonas verdes», apuntó Tizado. Basta recordar que hasta un oso fue grabado por un taxista en Lazúrtegui hace unos meses.

Jorge Tizado es crítico con la imagen que se está creando en torno a la gestión de las especies naturales, especialmente entre los urbanitas que «viven alejados de la realidad» de sus hábitats. «Se está ofreciendo una imagen equivocada de que el medio ambiente es una postal, cuando es un medio salvaje donde los animales buscan la manera de sobrevivir. Un oso comiendo basura en un contenedor no está jugando, como he leído en algún titular. La realidad es que es una lástima que tenga que hacerlo», asegura.

La piara de jabalís en Ponferada.

La piara de jabalís en Ponferada.DL

La pandemia ha podido servir de puerta de entrada de especies como el jabalí a las ciudades. Los meses de reclusión humana, sin actividad ni amenazas pueden explicar el incremento de los casos de acercamiento de algunos animales en los últimos años, apunta también Tizado. En todo caso, normalizar esta situaciones —insiste— no hará más que agravar un problema que traía de cabeza a la Policía Municipal de Ponferrada y que, de momento, ha sido atajado aplicando el protocolo que se sigue en estos casos.

«No pasa nada por abatir a un animal que puede poner en riesgo para la salud de las personas», aseguró Jorge Tizado.

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