Diario de León

Pueblos con botica

Las farmacias rurales se adaptan a los cambios legales que afectan al sector.

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Los últimos cambios legislativos que afectan al sistema sanitario y a la retribución que deben abonar los pacientes por los medicamentos está modificando sustancialmente la situación económica de las farmacias de todo el país. En Castilla y León, son muchas las farmacias rurales que desempeñan de forma cotidiana una labor que trasciende las meras obligaciones profesionales de sus propietarios, que se convierten en confidentes y asesores personales de los vecinos de aquellos enclaves en los que se asientan. La Agencia Ical ha visitado una de esas boticas, en sendos un pueblo de Zamora, para conocer su día a día.

En Ferreras de Abajo, la vida transcurre apacible, a pesar de la advertencia de ciclogénesis explosiva, que tampoco ha sido para tanto en la zona. Más de medio millar de personas viven en esta localidad, situada a algo más de 60 kilómetros al noroeste de la capital zamorana.

Al igual que le ocurre a muchas otras zonas rurales de la provincia de Zamora, Ferreras de Abajo sobrelleva la crisis económica como la paciencia y la entereza que proporciona una media de edad alta. El descenso y el envejecimiento de la población y la dispersión de los habitantes marcan el presente y el futuro de la comarca. En este contexto, el pulso de Ferreras de Abajo late con fuerza en la farmacia regentada por Laura Díaz.

Después de trabajar en Zamora y Burgos, esta salmantina de 31 años y recién casada se hizo cargo de la botica local, ubicada en la calle del Cristo, donde ha encajado a la perfección y donde desarrolla un trabajo que trasciende con mucho al que le obligan sus funciones.

«Me salió la oportunidad de comprar esta farmacia y la aproveché. Estoy encantada», asegura. «Trabajar en un pueblo motiva mucho porque la gente tiene mucha confianza en ti, vienen a preguntarte y les ayudas, no sólo en el ámbito de la farmacia, sino también en otras cosas. Carta que les llegan del médico, algo que no entienden... Siempre vienen a que les eches una mano», explica la joven farmacéutica en su negocio.

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