A Herrera y López no se les echó de menos
Opinión | pedro vicente
La pregunta dirigida por el socialista Óscar López al presidente de la Junta, recabando la valoración de Juan Vicente Herrera sobre los dos primeros años de la actual legislatura autonómica, propiciaba una especie de anticipo del debate parlamentario sobre el estado de la comunidad previsto a finales de mes. Pero el sepelio de Fermín Carnero frustró dicha expectativa, ya que tanto López como Herrera excusaron su ausencia de la sesión plenaria de las Cortes para asistir al último adiós del histórico dirigente sindical. Así pues, decayeron las dos preguntas al presidente, la del grupo socialista y la del grupo mixto, que en esta ocasión correspondía al leonesista Alejandro Valderas .
Pese a la ausencia de los dos primeros espadas, el turno de preguntas a la Junta estuvo incluso más animado que de costumbre, con un ambiente que se fue caldeando poco a poco y que en determinados momentos llegó a echar chispas. Uno de ellos fue cuando la socialista berciana Ángela Marqués solicitó con tono solemne y enérgico la dimisión del consejero de Economía y Empleo, Tomás Villanueva , al que acusó de «haber vendido a la gente de las comarcas mineras». Se refería la procuradora a la fracasada mediación de la Junta ante el ministerio de Industria en torno a las ayudas del carbón de 2012. Sin duda sorprendido ante la solicitud de su dimisión, Villanueva recurrió a la habitual estrategia de responsabilizar de los males presentes a los errores pasados del anterior gobierno central. «Se está ejecutando ahora el cierre de la minería que en 2010 aprobó Bruselas de acuerdo con el gobierno Zapatero», argumentó el consejero en medio de un acalorado debate. Tan acalorado que la presidenta de la Cámara llamó en dos ocasiones al orden a la procuradora berciana, a la que advirtió que a la tercera ocasión sería expulsada del hemiciclo.
Otros dos consejeros de la Junta ayer en el punto de mira de la oposición fueron el de Fomento, Antonio Silván , y la de Cultura, Alicia García . Al primero los socialistas le hicieron corresponsable del recorte de servicios ferroviarios aplicado por Renfe. La socialista Ana Muñoz le acusó de cómplice de dichos recortes y de no estar cumpliendo el compromiso de instaurar líneas de autobús que garanticen el transporte público en las localidades afectadas. Silván recurrió a la estrategia antes señalada, reproduciendo literalmente los argumentos utilizados en su día por el ministro José Blanco para justificar lo que ahora hace la ministra Ana Pastor . Sobre esa base el consejero de Fomento calificó de «autoenmienda a la totalidad» la actual posición del PSOE.
La consejera de Cultura, que por la mañana había presentado en León al nuevo director del Musac, escuchó por la tarde toda una batería de críticas hacia la forma en que la Junta viene gestionando el museo. El socialista leonés Miguel Ángel Fernández Cardo acusó a la consejera tanto de estar desmantelando el Musac como de convertirlo en su «cortijo particular». García se defendió asegurando que las tensiones con la dimitida directora se han debido a la mera obligación de la Junta de controlar el gasto, al tiempo que calificó de «rotundamente falsas» las injerencias políticas denunciadas.
Mientras el grupo socialista centró el ataque en el Musac, Valderas tiró por elevación y cuestionó la propia existencia de la Fundación Siglo, a la que acusó de actuar con opacidad y aplicar todo tipo de malas prácticas. Acusaciones naturalmente rebatidas por la consejera, que desmintió cualquier tipo de irregularidad en la gestión de dicha fundación. Total, que a Herrera y López tampoco se les echó tanto de menos.