VERLAS VENIR
Víctimas preferentes
Hecha la avería en el sistema financiero que levantó nuestra gente con sus ahorros, sólo falta que además pretendan mojarles la oreja. Y en eso andan, o al menos lo parece. Una vez que Unicaja planteó sus condiciones de absorción de la banca Ceiss, se han sucedido los quiebros y los amagos de súplica al lucero del alba. El fiscal general del Estado vino de visita repartiendo elogios para la colaboración del Banco de España en la investigación de delitos económicos, hasta que tuvieron que recordarle los meses que lleva la fiscalía de Burgos reclamando datos sobre créditos y actuaciones dudosas de directivos de allí. En cuanto a las preferentes, se mostró partidario de que la investigación se concentre en la Audiencia Nacional y en la Fiscalía Anticorrupción. Es el pasito adelante, al aceptar la existencia de un engaño organizado.
Pero como anda de visita, y sus aficiones verdaderas son el cine y el Madrid, los asuntos de aquí le suenan remotos y de oído. Ignora que los ahorradores atrapados en el camelo de Ceiss ni siquiera han tenido la opción de arbitraje, que protegió los intereses de todos los demás, con un saldo revelador de su dimensión fraudulenta. Y sin ese filtro protector, que amparó al resto, nuestros perjudicados han tenido que buscarse abogado y ponerse a la cola del atasco judicial. Sin la mediación de un órgano arbitral que rescate, aplicando el sentido común, a las víctimas del atropello. Esa tutela la han tenido todos menos los nuestros.
El acuerdo entre Unicaja y Ceiss iba a ser, en principio, un arreglo de integración. Pero han pasado los años y el deterioro de Caja España y Caja Duero ha sido tan severo y galopante, que lo que se plantea ahora es una absorción con mochila. Mientras los de aquí iban arreglando sus jubilaciones y engordando patrimonio, el presidente de Unicaja, casado con una mujer de Sahagún, se preocupó de su entidad. Cuando ya fue imposible estirar más prórrogas y multiplicar más dietas y repartir más créditos de interés privilegiado, para seguir manteniendo la cuadrilla de holgazanes que condujo a Caja España y Caja Duero al borde de la quiebra, se buscó un recambio chapucero y el dúo Del Canto/De la Vega se fue con los trastos a la zona más cara de Madrid. Los empleados supervivientes asisten día a día al deterioro de las entidades, a su pérdida de recursos y a la huida de depósitos.
En esa tesitura, el pretexto para que Unicaja amplíe el pedido de socorros oficiales es la incierta deriva que pueden ofrecer, en su proceso judicial, los productos tóxicos. Así que propone rebajarles una y otra vez el valor hasta dejarlos en papelote. Por su parte, los de la Ceiss también abusan en su contabilidad de las preferentes, de manera que subiéndose a ellas incluso ofrecen con descaro un resultado positivo para los primeros meses del año en curso. El estrambote a esta comedia, que no tiene maldita gracia, lo pone el consejero de Economía de la Junta, Tomás Villanueva, quien considera que la oferta de compra de Unicaja es «inaceptable y abusiva», a la vez que pide una solución adecuada para las preferentes. Al señalarle su responsabilidad en la quiebra del «músculo financiero» de la Comunidad, recuerda que directivos y consejeros fueron a lo suyo, de forma autónoma. Pero, ¿quién los puso y los jaleó y los mantuvo?