Diario de León
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ernesto escapa
León

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D espués de cuatro años salpicados de embustes y desplantes, con el canarión Soria crecido en la displicencia, la vecindad del castañazo electoral ha agitado el pasmo mariano de Rajoy hasta poner a su gente a tratar de resolver en cuatro días lo que requiere más tiempo y esfuerzo. Por supuesto, el gallo Soria ni siquiera aparece en la convocatoria, ya descontado por su cúmulo de torpezas. La penúltima refriega tuvo lugar a raíz de las elecciones autonómicas del 24 de mayo, cuando se puso a discutir con los pacientes si su incapacidad para resolver el problema minero había quitado a los populares la mayoría absoluta en Castilla y León. Entonces dijo que también Segovia y Soria habían acusado la merma y allí no había carbón. Pasó el verano y el día de San Miguel, cuando Mariano llegó a León en el Ave inaugural, se dio cuenta de la magnitud del problema que ha creado con estos años de tancredismo sin hacer nada. También supo entonces que sus mediadores parlamentarios y ministeriales valían tanto como nada. Alertado por la fuga de votos que le aguarda en León para las urnas de diciembre, por fin decidió que se reuniera la mesa del carbón, después de sucesivos aplazamientos y cuando ya no queda tiempo para otra cosa que plantear a las autonomías mineras que redacten un pedido de proyectos para las cuencas despojadas de actividad.

Una reclamación con prisas, esbozada en una mesa reunida sin orden del día, a la que esta vez acudió, junto al tórtolo Nadal que estos días arrastra la chapuza nuclear de Villar de Cañas, la imponderable Marta Fernández Currás, responsable de Presupuestos, fan sin tapujos del maldito Rato y gestora de la tumultuosa liquidación de las Cajas de Ahorros gallegas. Sin más protocolo ni otro apaño que las prisas. Porque hasta el impasible Rajoy reacciona a las alertas cuando la sangría afecta a su caudal de votos.

Lo más inquietante que deja entrever el atisbo de este Plan de Reactivación improvisado en la antesala electoral es que ofrece la posibilidad de desviar algún proyecto de obras de los municipios mineros a otros cercanos, como ya ocurrió hace veinte años con el despilfarro de los planes mineros de Aznar, cuando uno de los provechos recayó en el concesionario de Renault abierto por Pérez Villar en Oviedo capital. Confiemos en que esta vez las goteras no sean tan numerosas como para acabar agotando el caudal de las ayudas. Un riesgo que aumenta con el ritmo de atropello establecido para el plan. Rajoy, hasta hoy impasible protector del ministro canarión, ha atendido por fin las alertas que le anuncian fuga de votos masiva en León para las urnas de diciembre. Quizá atienda también las propuestas del Consejo Económico y Social Europeo para el horizonte de 2020, que considera imprescindible disponer de tecnologías del carbón flexibles y eficientes que permitan completar el mix energético de forma fiable y sostenida, reduciendo el consumo de combustible y moderando las emisiones de carbono. Para ese objetivo, no valen las prisas, por mucho que apriete ahora la inminencia electoral. Por otra parte, si la calamidad del Ministerio de Industria había trasteado con la ubicación del cementerio manchego de residuos nucleares y con el despilfarro del Programa de Incentivos a Vehículos Eficientes, que después de la estafa de Wolkswagen toca recuperar, ningún aval respalda la muerte dictada para la minería del carbón, a cuya asfixia se destina la retención de ayudas justificadas hace un par de años.

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