Diario de León
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VERLAS VENIR ERNESTO ESCAPA
León

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Y no por la nieve, que los trenes convencionales siguen remontando Pajares por la rampa construida hace 130 años. Pero los túneles horadados entre 2004 y 2009 permanecen candados y sin vigilancia: arrumbados para rato. En esta situación, sólo cabe esperar que nadie frivolice con la obra durante la inminente campaña electoral. Porque la inauguración este mes de los túneles de San Gotardo en los Alpes inmediatamente han vuelto la atención hacia Pajares, aunque también es cierto que el periodista Luis Urdiales no necesitó el aldabonazo suizo para denunciar su cierre y abandono. También el catedrático Carlos González-Antón se ha mostrado alerta para detallar los atropellos de una obra de ingeniería desastrosa saboteada por las imprudencias políticas. Pues ahí estamos, después de tres lustros y más de tres mil quinientos millones fundidos.

Lo que no puedo evitar es el parangón con otro túnel cercano en la misma cordillera, que durante mucho tiempo fue el más extenso perforado en España, aunque nunca llegó a ser transitado por el tren. Eso sí, aquel quedó bien bautizado: la Engaña. Hace unos años, todavía pude recorrer medio kilómetro por su interior, que también aprovechaban los rebaños trashumantes y los camiones para ir de Burgos a Santander, cuando el Escudo quedaba cerrado por la nieve. El túnel de la Engaña lo cavaron los presos entre 1942 y 1959 para la línea Santander-Mediterráneo. Tenían un destacamento en Pedrosa de Valdeporres y otro en Vega de Pas y a pico fueron taladrando la montaña.

La impresión más fuerte de mi tránsito por su interior es la sensación de frío húmedo retenido. Como entonces las obras se hacían con la menesterosidad y falta de control propias de una posguerra, hace unos años el túnel de la Engaña tuvo varios hundimientos ocasionados por la aluminosos y ya no pueden aprovecharlo ni los camioneros impacientes con la nieve ni los rebaños trashumantes. El ferrocarril Santander-Mediterráneo unía los puertos de Santander y Valencia con 732 km, pero se quedó con sus 63 km de vía santanderinos sin instalar por la presión del Neguri franquista, que no admitió la competencia al puerto de Bilbao.

Uno de los usos alentados por los túneles ferroviarios de Pajares fue precisamente el de las mercancías depositadas en el puerto gijonés del Musel, cuya ampliación ya está concluida. Lo que no despeja de momento es el tránsito ferroviario por Pajares. Sus túneles embocan hectómetros cúbicos de agua leonesa hacia el Principado, pero llevan siete años enterrados sin otro uso que el trasvase acuático. Este mes de febrero se cumplieron los doce años de la fiesta organizada por la pareja asturiana Cascos-Rato con la colocación de la primera dovela. De entonces acá, se han sucedido los atropellos.

Aunque la catástrofe empezó un par de años antes, con la aprobación de una Declaración de Impacto Ambiental que no reparó en el subsuelo de la cordillera, suponiendo acaso que su lecho iba a ser de granito, como en el Guadarrama. Parece una broma, pero es muy serio. Tanto, que se han disparado los plazos y los gastos, sin que aparezca la luz al final de los túneles. Los 1.085 millones presupuestados por Aznar en 2003 ya eran 3.500 en 2014 y los cinco años previstos entonces todavía no sabemos hasta dónde se van a estirar. Porque además del chorro que seca nuestra montaña, ahora preocupan los derrumbes de la ladera asturiana entre Sotiello y Campomanes, sembrada de argayones. Así que nadie trate de tomarnos el pelo a partir del viernes.

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