Una sociedad en la que quepan los que «discrepan»
El poeta y artista plástica plástico leonés Juan Carlos Mestre, Premio Castilla y León de las Letras, apostó ayer en Valladolid por una comunidad de tolerancia donde tengan cabida los que discrepan y los que al diferir «ennoblecen» los argumentarios de la libertad y hacen del disentimiento salud de un bien «irrenunciable». Durante su discurso en representación de los galardonados, de los que precisó que sus méritos «sobrepasan su capacidad de elogio», Mestre consideró que no cree en un arte, una filosofía y una literatura sin ideas. De ahí que su discurso hiciera referencia a la «catástrofe inminente» del totalitarismo, algo que ya advirtieron los «avisadores del fuego que nos precedieron». Frente a esa amenaza, Juan Carlos Mestre abogó por «reconstruir» la sociedad sobre unos nuevos cimientos donde no tuvieran cabida la iniquidad de la pobreza ni el sufrimiento. No en vano, manifestó que toda tarea humana debería tener como fin el «refuerzo» de la dignidad espiritual y civil de las personas frente a la «tolerancia» ante la «herida colectiva, el daño y la precariedad», , sin olvidar el cuidado de la naturaleza y el planeta. Mestre se acordó de la «tragedia» de los refugiados, los «argumentos procesales» que avergüenzan las legislaciones, los desplazados a la fuerza, los cesantes y los «nadie» en la sociedad. Frente a eso, echó en falta la época en que los poetas eran los «legisladores invisibles».