No sin mi Cachas
Un juzgado de Valladolid debe resolver sobre. la demanda de una pareja separada que litiga por la custodia de su perro. El juicio fue ayer.
JORGE MORENO | VALLADOLID
El Juzgado de Primera Instancia 9 de Valladolid dejó ayer visto para sentencia la demanda por la custodia de un perro, de la raza West Highland Terrier, que reclama cada uno de los integrantes de una pareja, que se separó en febrero de 2017 tras convivir desde octubre de 2012. Ambos mantuvieron en el juicio su petición para reclamar la posesión y custodia del animal, que se ha complicado puesto que el hombre se va a trasladar en julio con su nueva pareja a vivir a Alicante.
El magistrado Luis Carlos Tejedor, que en marzo pasado dictó como medida cautelar un régimen de visitas, comunicación y estancia a favor de la mujer, estableciendo una custodia compartida por periodos alternativos de 15 días de posesión sobre dicho animal de compañía, trató que la pareja llegase a un acuerdo amistoso para no celebrar el juicio, circunstancia que ambas partes rechazaron.
La solución a este pleito civil, que se ha visto en un Juzgado de Primera Instancia y no en el de Familia puesto que la ley considera a los animales domésticos como cosas y no como seres vivos, se ha complicado ya que Carlos, uno de los litigantes, ha iniciado una nueva relación sentimental y se va a trasladar a residir a Alicante.
La abogada de la exmujer reclamó la posesión de ‘Cachas’, nombre con el que está registrado el perro, amparándose que ella era la titular al haber pagado la factura de su compra (377 euros) en enero de 2015. Sin embargo, su excompañero sostiene que en el registro de Siacyl, en la Junta de Castilla y León, el animal está a su nombre.
En el juicio testificó la nueva compañera sentimental de Carlos, que afirmó que el can sufría ansiedad y estrés cada vez que retornaba de la casa de Silvia. Además señaló que ‘Cachas’ había hecho muy buena relación con su perro, también macho, al que había castrado.
«Cachas y Carlos viven conmigo, mi hija y otro perro. Tenemos una relación familiar por el hecho de vivir juntos todos. Cuando conocí a ‘Cachas’ era muy inestable, no sabía jugar y gruñía. Ahora mi perro, que está castrado, duerme con él y es muy estable. Han formado un vínculo junto con mi hija», dijo la mujer.
«Ahora con esta situación se desestabiliza no solo al animal, sino a mi hija también. Los tres son una piña y duermen juntos. Este perro está sufriendo mucho con la separación», agregó la nueva compañera sentimental de Carlos.
El abogado del dueño del perro justificó además la reclamación de la custodia única por las guardias que realiza su excompañera, militar de profesión, y el tiempo que ‘Cachas’ se quedaba solo en casa. Este reproche fue rechazado por la abogada de la exmujer, argumentando que cuando eso sucedía el perro se quedaba en casa de su familia, que alegó además que su defendida está muy afectada por el hecho de que el perro se tenga que ir fuera de Valladolid y no pueda verlo.
Ahora, el juez deberá resolver cómo compagina las tres circunstancias: la posesión del West Highland, su bienestar y el traslado de uno de los miembros de la expareja a más de 500 kilómetros de distancia.