Diario de León
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VERLAS VENIR ERNESTO ESCAPA
León

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E char mano de invocaciones bíblicas, como hizo Igea en este intermedio silencioso, no parece el mejor viático para travesías tortuosas, aunque quizá sí para el reparto de sillas, que es a lo que están. Lo otro, el ya olvidado acuerdo programático de 18 o 100 puntos, según quién lleve la cuenta, fue un anuncio refrendado por los tutores catalanes y murcianos del estreno: una maniobra difícil de entender desde Castilla y León, donde caben holgadamente tres Cataluñas y nueve Murcias. Tras los sucesos recientes televisados para todos, ya hemos entendido que poco podemos aprender de los políticos catalanes y aún menos de los murcios. Porque no figura, de momento, entre nuestros ensueños, ni separarnos de nuestros compatriotas ni disparar huesos de aceituna con los morros. Y esas son las destrezas en las que podrían tutelarnos los enviados desde Madrid a refrendar acuerdos de gobierno.

Espejo Saavedra, el mandado por Ciudadanos a nuestra reunión en Cortes, estaba sentado en la mesa del parlament catalán en las jornadas de aquel septiembre ignominioso. Luego, vino el referéndum y su engañifa de independencia, la aplicación de un 155 mariano, elecciones precipitadas y un triunfo naranja rehusado, haciendo un Rajoy a los electores. Pero antes y después de aquellos sucedidos, desde la meseta superior que estos negociadores ahora ningunean, pudimos observar la absoluta precariedad política y social de una Comunidad catalana conducida al disparate por los manejos nacionalistas y la inacción mariana.

Pasados los primeros meses de agitación, aquellos instigadores acabaron en manos de la justicia y sus repelentes en la desbandada madrileña. De aquel desecho de tienta catalán cosechado por Ciudadanos han venido a instruirnos primero Villegas, para unas primarias concluidas a pucherazos, y en vista del éxito obtenido, Espejo Saavedra, experto en nuevas tecnologías, para muñir los apaños postelectorales. No fuera a ser que de nuevo no cuadraran las cuentas en nuestro territorio de semblante agrario.

Pero, de momento, no cabe decir que su presencia mejorara mucho los precedentes. Porque de los dos envites municipales, en uno no le salieron las cuentas. Es lo que tiene saltar de la próspera periferia a predios de secarral. Aquí no proclamamos repúblicas de cartón, al menos por ahora, pero tampoco nos chupamos los dedos. Así que alcanzamos a calibrar con bastante ponderación lo que supone una mano de concejales en un consistorio de veintisiete.

Seguramente el enviado Espejo Saavedra volvió al rato de llegar desde Madrid con el convencimiento arrogante de qué sumisos son estos pardillos, y hasta es posible que le sorprendiera comprobar unos días después cómo su candidato Marañón había quedado colgado de la escalera en Burgos, dando paso como alcalde al ganador de las elecciones, que fue su doctrina de siempre. Después del chasco cosechado por Villegas en el pucherazo de marzo, ahora este revolcón de Espejo a orillas del Arlanzón.

Aunque es verdad que los atropos de junio no sólo llegan de fuera. Sin ir más lejos, es digna de inventario la maniobra del fracasado Antidio Fagúndez, secretario socialista zamorano, revocando la elección como diputado provincial del alcalde toresano Tomás del Bien, para colocar en su lugar al perdedor. Antidio y el toresano contendieron por la secretaría provincial hace dos años y no olvida. Si bien, puesto a hacer memoria el senador autonómico, podría recordar que su candidatura a la alcaldía de Zamora cosechó los peores resultados de la historia. Y si no recuerda, que se lo refrieguen y vaya pensando en dejar la bicoca inmerecida del Senado.

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