El pueblo a hora y media de León donde el diablo salta sobre bebés: una tradición que solo se mantiene aquí
Castrillo de Murcia, Burgos, conserva la Fiesta del Colacho, un rito del Corpus Christi en el que el mal huye ante el bien

El Colacho
Hoy nos vamos de excursión a un pequeño pueblo de la provincia de Burgos, a poco más de noventa minutos de León. En Castrillo de Murcia, cada año, se instala un escenario singular, una de las tradiciones más llamativas de Castilla y León. Se trata de la Fiesta del Colacho, vinculada al Corpus Christi, en la que un personaje que representa al diablo salta sobre bebés nacidos durante el último año.
Sin duda, es una imagen sorprendente, y más si nunca se ha contemplado. Los niños son dispuestos sobre colchones en la calle y el Colcho, vestido con una botarga de colores vivos y una máscara, salta por encima de ellos. Pero no se preocupen: no se trata de una escena improvisada, sino un rito popular con siglos de historia.
Según la información turística de Castilla y León, la Fiesta del Colacho se celebra desde principios del siglo XVII y mantiene un fuerte componente simbólico. El personaje del Colacho representa al mal, mientras que la procesión del Corpus encarna el triunfo del bien. Por eso, el salto sobre los bebés se interpreta como una forma de alejar el mal de los recién nacidos y protegerlos dentro del marco ritual de la fiesta.
Una tradición ligada al Corpus Christi
El Colacho se celebra el domingo siguiente al Corpus Christi e incluye, también, varios actos previos. Durante estos días, el Colacho recorre las calles del pueblo, persiguiendo a los vecinos y ‘golpeándolos’ con una cola de caballo a quienes le provocan. Es una tradición que alberga religiosidad popular, teatralidad, música, procesiones y, por supuesto, la convivencia entre los vecinos.
El momento más conocido llega cuando los bebés son colocados sobre colchones junto a pequeños altares levantados en las calles. Entonces, el Colacho corre y salta sobre ellos antes de que pase la procesión. La fuerza visual del rito ha hecho que la fiesta sea conocida fuera de España, pero su sentido original sigue estando ligado a Castrillo de Murcia y a su calendario religioso.
Castrillo de Murcia, el pueblo que mantiene vivo el rito
Castrillo de Murcia pertenece al municipio burgalés de Sasamón y se encuentra en la comarca de Odra-Pisuerga. Es un núcleo pequeño, pero su nombre está unido a una de las celebraciones más singulares del patrimonio festivo español. La Diputación de Burgos y la Junta de Castilla y León recogen esta tradición como una de las fiestas más características de la provincia.
Más allá de El Colacho, Castrillo de Murcia conserva el encanto tranquilo de un pequeño pueblo castellano, con calles sencillas, casas tradicionales y un entorno agrícola muy reconocible de la comarca burgalesa de Odra-Pisuerga. Entre sus principales referencias está la iglesia de Santiago Apóstol, y la visita gana interés si coincide con el Corpus, cuando el pueblo se transforma con altares, flores y colgaduras para celebrar una de sus tradiciones más singulares.
Lo que hace especial al Colacho no es solo la espectacularidad del salto, sino su continuidad. La fiesta se mantiene desde hace más de cuatro siglos y conserva una identidad muy concreta: no es una tradición extendida por otros pueblos, sino un rito ligado a esta localidad burgalesa.