Operación respuesta solidaria
La base área de Matacán, en Salamanca, recibió ayer con los brazos abiertos a los más de 200 militares, tres de ellos de León, que durante dos meses han estado realizando labores humanitarias en el sudeste asiático

Los soldados fueron recibidos por familiares y amigos
Un poco más tarde de las 11.30 horas de la mañana de ayer aterrizaban en el aeropuerto de Matacán (Salamanca) los 233 soldados del contingente de tierra y otros 23 del operativo naval que desde el pasado mes de enero permanecían en la isla de Sumatra, en el sudeste asiático, donde realizaron labores de ayuda humanitaria en la zona devastada por el tsunami. Entre ellos se encontraban tres soldados procedentes de León: Omar Belmekhantar, Mónica Díez y José M. García. Los militares coinciden en que la experiencia fue dura e intensa pero muy gratificante y agradecieron la cálida acogida brindada por la población local. El comandante Mejía, portavoz del contingente terrestre, recordó que la unidad encargada de la Operación Respuesta Solidaria regresó a casa con la sensación del «deber cumplido», pero también con el sentimiento de que en Asia «queda mucho por hacer». Según aseguró, durante su estancia en la zona devastada, los miembros de la unidad fueron testigos de primera mano de al menos «14 ó 15 seísmos», ya que en esta zona se producen este tipo de fenómenos «continuamente». Por su parte, el capitán Antonio Díaz Núnez consideró que la ayuda de la Unidad de Ingenieros de Salamanca supuso la aportación «de un pequeño montoncito de arena en una playa de arena muy grande» ya que en la zona afectada por el tsunami «tienen tema para muchos años». Las principales necesidades en la zona estaban relacionadas con la maquinaria, sobre todo la adecuada para desescombrar y poder realizar movimientos de tierra. Para el teniente Juan Peña, que formaba parte del equipo económico que trabajó en contacto directo con el Ejército indonesio, «lo más duro fue el calor», ya que se trabajaba con una media de entre 30 y 35 grados y una humedad de 80% en el ambiente.