Diario de León

Las imprecisiones en los documentos lideran también la lista de fallos en los textos legislativos

Repeticiones e imprecisiones, los erroresmás comunes de los textos de las Cortes El procedimiento se basa en una plantilla

Así se desprende de los últimos trabajos realizados por la Comisión de Estilo Alfonso X

La Ley del Vino fue el primer texto corregido por la Comisión Alfonso X que aparece en la imagen

La Ley del Vino fue el primer texto corregido por la Comisión Alfonso X que aparece en la imagen

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Julia Gutiérrez - valladolid
León

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«Las palabras están ahí para explicar el significado de las cosas, de manera que el que las escucha entienda dicho significado»; esta célebre frase que forma parte de la obra del escritor y pensador Aldous Huxley, podría aplicarse perfectamente a la labor que realiza la Comisión de Estilo Alfonso X en su esfuerzo por perfeccionar la redacción de los documentos y proyectos de ley que las Cortes de Castilla y León le hace llegar para su revisión. Aunque estos textos jurídico/legislativos están sobradamente cuidados desde el punto de vista lingüístico, la revisión de los expertos contribuye a que resulten más comprensibles para todo el mundo. Así lo explica el director general del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua y presidente de la Comisión de Estilo Alfonso X, Gonzalo Santonja, quién reconoce que «las personas que trabajan en una ley conocen esa materia y a veces son excesivamente precisos» en cuanto a la utilización de ciertos términos. Por eso, en su opinión, la forma de salvar este pequeño obstáculo es «buscar otro registro que puedan entender los ciudadanos». Demasiadas repeticiones La redundancia, esa repetición excesiva de conceptos o expresiones a la que por norma general tienden los hablantes en el transcurso de una conversación cualquiera, es uno de los errores más habituales que los especialistas corrigen con mayor frecuencia. Ya en un segundo plano, las inconcordancias sintácticas junto a determinadas imprecisiones tienen también un peso importante en esta carrera por sortear cualquier tipo de inexactitud que pudiera darse en la gramática de las futuras leyes. Garantías de excelencia Además, para cumplir las garantías de excelencia que se exige en los textos parlamentarios se intenta reducir el abuso de construcciones perifrásicas, locuciones innecesarias y arcaísmos. El vocabulario especializado que los juristas emplean es muy dado también a usar en exceso tiempos verbales como el futuro del subjuntivo, los gerundios, participios e infinitivos. Si a ello se suma que a veces suelen omitir los artículos, no es de extrañar que un ciudadano de a pie pudiera encontrar serias dificultades para «digerir» esta información en el caso de que tuviera que recibirla tal cual sale del horno de los legisladores del Parlamento regional. Con esto se hace evidente que la misión de los lingüistas encargados de las revisiones es «traducir» al máximo los tecnicismos y complejidades que caracterizan la escritura jurídica en cualquiera de sus materias para cambiarlo por un lenguaje claro, directo y conciso, en lo que representa una apuesta para que el esplendor del idioma también se mantenga de igual forma en el uso común y en los mensajes legales. En este punto, Gonzalo Santonja asegura que «las Cortes mantienen una actitud muy receptiva», ya que comparten con la institución que dirige «una preocupación muy seria por el idioma», y por tanto, «hay mucho que aprender de ellas en ese sentido». Integrada por el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua y un representante de las cuatro universidades públicas de Castilla y León, la Comisión sigue una escrupulosa metodología por la que cada proyecto de ley que recibe se envía a cada Universidad de forma que se vaya rotando por orden. Allí, los profesores del departamento asignado revisan la ley, que será nuevamente analizada con la intención de matizarla en lo que fuere preciso para después remitirla a su lugar de origen, que no es otro que las Cortes de Castilla y León. El procedimiento de trabajo que se sigue en esta iniciativa pasa por la utilización de una plantilla que se compone de tres columnas: en la primera de ellas se transcribe la ley que se va a examinar con su redacción original, mientras que en la segunda se ofrece un razonamiento mediante el cual se explica por qué motivo debería cambiarse algo de ella, gramaticalmente hablando, claro. Por último se escribe un texto final que se recomendará por ser el más apropiado. Una vez superado el estricto examen al cual se someten los documentos, las leyes ya estarán a punto para pasar la última prueba de fuego antes de sumarse al conjunto de las normas jurídicas que ya están en vigor: obtener la aprobación de las Cortesde Castilla y León.

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