Diario de León

Reportaje | C. Velasco

Garoña, reflejo de una historia

Tras 38 años de vida, la permanencia de esta central está en juego a la espera de que el CSN y el Gobierno emitan su dictamen sobre el futuro de la planta atómica

Imagen de la fachada de la central de Santa María de Garoña, en Burgos.

Imagen de la fachada de la central de Santa María de Garoña, en Burgos.

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La central nuclear de Santa María de Garoña, que conocerá hoy el informe del Consejo de Seguridad Nuclear, se localiza en el Valle de Tobalina, en la provincia de Burgos. Su construcción se realizó junto a un meandro del Ebro, lo que permite a la planta tomar agua para la refrigeración. En el corazón de Las Merindades, la central está rodeada por las localidades de Espinosa de los Monteros, Frías, Medina de Pomar, Oña, Poza de la Sal, Sobrón o Trespaderne. Una localización, la de Garoña, «que ha contribuido y contribuye a un mayor desarrollo y dinamismo en su zona de influencia y en la provincia de Burgos», según un informe hecho público en mayo de 2008, elaborado por un equipo de investigación de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Burgos (UBU).

Desde la segunda mitad de los años 80, la empresa Nuclenor -propietaria de la planta- lleva a cabo en la central el denominado -˜Plan de Gestión de la vida útil-™ de la instalación, basado en una gestión integrada de las actividades de mantenimiento, inspección en servicio e ingeniería.

Sin embargo, el paso de los años en la vida de la planta atómica se ha visto salpicado por una serie de sucesos notificables, siempre criticados por diferentes grupos ecologistas que luchan desde hace años por su cierre. En el año 2009, varios han sido hasta el momento los sucesos de los que se informó al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). El último fallo ocurrió el pasado 9 de mayo y se solucionó el día 11, tras detectarse la existencia de un defecto incipiente en una varilla de un elemento combustible, lo que originó un ligero incremento en la actividad del refrigerante del núcleo.

2 de marzo de 1971. Las obras de construcción de la central de Santa María de Garoña comenzaron en el mes de septiembre de 1966. Unos trabajos que se prolongaron hasta noviembre de 1970. Un faraónico proceso de construcción que implicó el mayor dispositivo de transporte pesado puesto en marcha en el continente hasta el momento. Y es que hubo que trasladar la vasija del reactor desde Bilbao hasta el burgalés Valle de Tobalina, una labor para la que fue necesaria la utilización de 100.000 metros cúbicos de hormigón, 600.000 metros de cable y 12.000 toneladas de acero.

Meses después, el 2 de marzo de 1971, Garoña se acopló al sistema eléctrico nacional, y logró la plena potencia 27 días después, con un total de 460.000 kilovatios eléctricos brutos, que corresponden a 1.381.000 kilovatios térmicos, la mayor instalada hasta ese momento en el continente europeo.

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