Reportaje | verónica viñas
El último teatro
El edificio lleva tres años cerrado a la espera de ser restaurado

Pared de un camerino del Teatro Emperador.
Tres años de espera. Tres años vacío. El Emperador aguarda su transformación en Centro de las Artes Escénicas y de las Músicas Históricas. Mucho nombre y, de momento, ninguna obra. Diseñado por el arquitecto Cárdenas, el teatro más lujoso de León se abrió en 1951, cuando la ciudad no había salido aún de la postguerra. El Emperador, hasta la construcción del Auditorio, era la sala de referencia para teatro y música. Ha visto desfilar a divas de la ópera como Ainhoa Arteta o Barbara Hendricks, a estrellas del cine como Viggo Mortensen o el leonés Carmelo Gómez, y a cantantes como Serrat, Aute, los leoneses Quijano o la polémica Isabel Pantoja. En sus casi 60 años de historia apenas ha visto una mano de pintura, por lo que necesita una gran rehabilitación. De hecho, el «gallinero» del teatro lleva décadas cerrado por miedo a que se desplome. La empresa Elde vendió en el 2007 el Emperador al Ayuntamiento (aunque finalmente acabó pagando el Ministerio de Cultura) por 4,4 millones de euros. Un año después, el entonces ministro de Cultura, César Antonio Molina, prometía, desde el escenario del Emperador: «Vamos a rehabilitarlo lo más rápido posible». Han pasado tres años y sigue la espera...