Competir contra Belén Esteban
Si acudes a programas del corazón puedes teñir tu imagen de popularidad. Esta es la conclusión a la que habrían llegado algunos dirigentes a la hora de optar por acudir a ciertos platós, según opina Manuel Pérez Yruela, profesor de Investigación de Sociología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Yruela entiende que esta estrategia catódica obedece a la añeja obsesión de los cargos públicos por estar «cerca del pueblo». «Hay que tener en cuenta que Belén Esteban, una de las asiduas de ese tipo de espacios, se autoproclama como La princesa del pueblo», abunda el experimentado sociólogo. De hecho, Pérez Yruela detecta que algunos de estos representantes adaptan su lenguaje en un intento de ser «más directos y sencillos» para lograr que los espectadores de estos programas los comprendan sin dificultad. No obstante, puntualiza con una pizca de sarcasmo: «Y eso que hoy por hoy, el léxico que utilizan los políticos no es precisamente florido».
En cuanto a las reacciones del electorado ante la irrupción de políticos en los programas rosa, el experto apunta que serán variopintas. «A los que siguen este tipo de espacios les gustará ver y enterarse de cuestiones -˜serias-™ sin tener que cambiar de canal y, por el contrario, a los detractores les parecerá una aberración que bajen el listón y mezclen corazón y política». José Javier Esparza, periodista y escritor especializado en crítica política y televisiva, recuerda que este éxodo de políticos a programas de variedades no es patrimonio español, sino que es una práctica común en Francia, Italia e, incluso, en USA. «El problema no es que vayan a estos espacios, el problema es que la denominada prensa del corazón ha llegado a tal grado de desfachatez en España que ya resultan impresentables». Cuando se le pregunta si en política vale todo, Esparza responde: «La realidad nos dice que en la política actual, todo lo que no sea delictivo se admite».