Diario de León
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El invento del maligno rosa belmonte

En su vídeo de presentación al entrar en Gran Hermano, Óscar hizo alarde de lo que iba a dar de sí. El primer expulsado de este año se pellizcó un poco de carne de sus músculos oblicuos con el pulgar y el índice (o el corazón), la estiró, se la soltó y dijo: «El ruido de la perseverancia y el esfuerzo». No se oyó nada pero el ruido en todo caso fue el de la mentecatez anunciada. Ya dentro de la casa se unió a un igual, Yago, el ex novio de Yola Berrocal, tan pagado de sí mismo y su presunta belleza exterior como Óscar.

Podía parecer que los dos eran como Johnny Bravo, el personaje de dibujos animados narcisista y coqueto que recibía continuamente el rechazo de las mujeres (cada historia acababa con el guaperas en el suelo después de haber recibido un golpe d ellas).

Lo de Yago y Óscar no ha sido así. Era peor. Incluso es dudoso que tengan algún interés por las mujeres (y no por gays sino por gentuza). Aparte de pasarse la jornada en calzoncillos, el trato dado a las chicas ha superado a cualquier cromañón de la historia de GH. Y como cada uno merece lo que tolera, ahí estaban Flor y Catha dándoles juego. Catha, con Yago, pero poco. Y Flor (una de las rubias indistintas) con Óscar, que la calentaba, la desechaba y luego se reía de ella con el otro hombretón. Era como en Calle mayor pero sabiendo que todo el mundo los está viendo, lo que tiene más delito. De hecho, es probable que carezcan por completo de conciencia de su conducta ruin. Ante las críticas de Mercedes Milá en el plató, se defendió: «No soy prepotente, soy gracioso». Para troncharse. La lástima es que lo hayan echado porque estos bípedos están mejor encerrados (y con mujeres también encerradas que los toleran).

Para rematar la estupenda imagen que ha dado, enseñó su entrepierna pelada a Mercedes Milá quejándose de una rozadura que le había hecho el sillín de la bicicleta en la prueba semanal. Mercedes Milá podría hacer una breve historia del hombre español que se le ha quedado en calzoncillos (qué fijación tiene la tía). De Jesulín de Ubrique a Óscar.

Anda que vamos mejorando.

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