La maldición de la letra «ye»
Los escritores leoneses se acogen a la libertad creadora ante los cambios ortográficos que se avecinan, como la supresión de algunas tildes y las letras «ch», «ll» e «y», mientras los académicos piden calma
Desde el cielo de los escritores, seguramente, Antonio Pereira ha acogido con humor las novedades ortográficas que propone la Real Academia Española y, en consecuencia, ha cambiado el título de su novela Los brazos de la i griega por Los brazos de la ye.
Curiosamente, es un leonés, el lingüista Salvador Gutiérrez, catedrático de la Universidad de León y académico, a quien le ha tocado encabezar el «Concilio Vaticano II de las palabras». Gutiérrez -”que ocupa el sillón «S» de la RAE-” coordina el equipo redactor de la renovada Ortografía de la lengua española, que saldrá publicada el mes próximo. Aunque reconoce que «cuando te quitan una tilde es como si te amputaran un dedo», lo cierto es que la RAE prevé liquidar los acentos de los pronombres demostrativos, del adverbio sólo y de palabras como truhán y guión.
El escritores leonés y académico de la RAE José María Merino afirma que «se ha montado una tormenta en un vaso de agua». De momento, aclara, no hay nada aprobado. La Academia Española votará en el pleno del próximo jueves si la «y» pasa a denominarse «ye» y la eliminación de la «ch» y la «ll» como tales letras.
Sin embargo, la última palabra la tendrán las 22 academias de la lengua, que se reunirán en el marco de la Feria del Libro de Guadalajara (México), la próxima semana.
Merino, que ocupa el sillón «m» de la RAE, recuerda que la mayoría de estas innovadoras reglas ortográficas que «han armado tanto revuelo» ya estaban incluidas en la última gramática del año 50. El autor de El heredero admite que, para muchas generaciones, la «ye» seguirá siendo la «y». No obstante, aclara que «hace cien años Cristo se escribía Christo y filosofía era philosofía». «Cuando se cambiaron causaron extrañeza, pero ahora están plenamente admitidas». Pese a que en el seno de la RAE se ha librado una batalla entre lingüistas y escritores -”los últimos defensores de no tocar las tildes-” Merino aclara que la Academia aceptó el doble uso.
La metáfora del ornitólogo. El berciano Juan Carlos Mestre, premio Nacional de Poesía, confiesa no estar «muy al día» de los cambios que planean las academias, y que, en el caso de Sudamérica, supondrá dejar de decir «be alta», «be larga», «be baja» y «be corta» para la «be» y la «uve». Mestre, discípulo y amigo de Pereira, asegura, a propósito de la «ye», que «en los brazos de Pereira están contenidas todas las letras»; y que «no hay norma que cambie la voluntad indisoluble de un escritor». Para el autor de La casa roja, «la Academia fija y el pueblo da esplendor» -”si bien es la RAE la que se atribuye como misión limpiar, dar brillo y esplendor a la lengua-”. El poeta villafranquino recurre a una metáfora para explicar su postura: «Me siento más próximo de los pájaros solitarios que de los ornitólogos, por más que éstos se empeñen en salvaguardar la especie», dijo Mestre.
Sin traumas. El escritor leonés y también académico Luis Mateo Díez, interrumpido en pleno descanso dominical, aseguró estar «desinformado». El creador de Celama, sin embargo, confesó que le gusta la letra «ye». En cuanto a la liquidación de algunas tildes Luis Mateo replicó que «es una forma de simplificar». En su opinión, «la lengua es un ser vivo» y los cambios que proponen las academias «son una forma de ponerse al día». En todo caso, al igual que su amigo Merino, aconsejó esperar a que la nueva ortografía vea la luz. Luis Mateo, que ocupa el sillón «I» en la RAE, está convencido de que «no habrá nada en la nueva ortografía que no esté razonado». Considera que hay una corriente «liberalizadora» y que «hay que ponerse de acuerdo con los países sudamericanos y sus academias». En todo caso, según Luis Mateo, los cambios «no van a causar un trauma a nadie».
Como escritor, lo primero es la libertad expresiva», afirmó en declaraciones a la agencia Efe el poeta bañezano Antonio Colinas, «partidario de las normativas» y admirador de «la labor excepcional» que realizan las Academias de la Lengua Española. Sin embargo, se acoge, como otros escritores, al «privilegio del creador» para tomarse con tranquilidad los cambios propuestos. Colinas cree sobre todo «en la libertad expresiva», esa que puso de manifiesto en su poemario Sepulcro en Tarquinia (Premio de la Crítica), en el que «no hay puntuación ni mayúsculas». Premio Nacional de Literatura, Colinas no es partidario de decir «ye», porque la «i griega» es «algo entrañable», ni de eliminar la tilde del adverbio «sólo», porque «no es lo mismo el solo de soledad, poéticamente visto, que el de solamente». En parecidos términos se expresan, según recoge la agencia Efe, los escritores Soledad Puértolas, Martín Garzo, Juan José Millás, Antonio Muñoz Molina, Manuel de Lope y Andrés Neuman.
El jueves la RAE «dicta sentencia». Y el día 28, el conjunto de las 22 academias. Habrá que esperar...