Diario de León

Crítica | marcelino cuevas

La máquina del tiempo

Juan Gil presenta en Bernesga obras que evocan el mundo infantil de los 60

El artista abulense Juan Gil posa con una de sus obras.

El artista abulense Juan Gil posa con una de sus obras.

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Si nos atenemos a su pintura podemos asegurar que Juan Gil tuvo una infancia feliz. Sus añoranzas de los años setenta, en los que le toco vivir la época de su niñez, son para él fuente inagotable de inspiración. Guarda el artista en su memoria los recuerdos vibrantes de sus juguetes, de los envoltorios de caramelos, de los botes de cola disfrutados por primera vez. Incluso recuerda en su obra un casco de motorista que siempre quiso pero que nunca pudo conseguir.

Juan Gil (Ávila, 1964) es un pintor hiperrealista, pero esto no quiere decir que desdeñe la modernidad. Pinta de forma tan fácil que consigue siempre parecidos de calidad fotográfica. Pero el artista ni engaña ni se engaña, sabe que por encima de la fiel representación de los modelos está la verdad de la pintura. Y en todos sus cuadros consigue crear el contrapunto necesario. Al lado de los coches de juguete, de los patines, los aviones de hojalata... hay unos fondos llenos de matices, de texturas, de pintura con mayúsculas. Pintar los objetos soñados en su niñez ha llevado al artista a convertirse en coleccionista, y asegura que esta es la gran pasión que comparte con la pintura. Explica Juan Gil: «Nunca dejo de buscar nuevos objetos de colección. Es emocionante visitar los mercadillos y encontrarse con aquellos juguetes que recuerdas pero que creías ya definitivamente perdidos en el tiempo. Y no solo colecciono juguetes, también viejos contadores, grifos de metal y todas las pequeñas cosas que son evocadoras de una época de mi vida que recuerdo con cariño». Otra de las grandes virtudes de la pintura de Juan Gil que puede contemplarse en la galería de arte Bernesga, es su cuidado exquisito con la composición. Sus mágicos bodegones están realizados con extremo cuidado, sin dejar nada al azar, construyendo los cuadros como si trabajara con una arquitectura de juguete, poniendo cada cosa en su sitio justo para mantener un equilibrio que parece imposible. Además los cuadros de este genial artista onubense están llenos de mensajes escondidos, de citas viejos medicamentos milagrosos, a etiquetas que han pasado al baúl de los recuerdos, de fragmentos de carteles que ya solo existen en el universo de los recuerdos.

Cuando se paren ante uno de sus cuadros no intenten estirar el brazo para coger con su mano uno cualquiera de los objetos que cobran vida en él, no están, solamente existen en la imaginación y los pinceles de Juan Gil.

Lugar: sala Bernesga. Calle Roa de la Vega, 8.

Horario: de lunes a viernes, de 12.00 a 13.30 y de 18.00 a 21.00; sábados, de 12.00 a 14.00.

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