Diario de León

A través de la mirada infantil

El pintor austriaco-argentino Alejandro Hermann expone en la galería Sharon Art una muestra de su obra, representada por espirituales lienzos de -˜pequeños budas-™

Alejandro Hermann, ante uno de sus tan característicos y recurrentes personajes.

Alejandro Hermann, ante uno de sus tan característicos y recurrentes personajes.

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marcelino cuevas | león
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Alejandro Hermann practica el budismo. Esta dedicación espiritual explica la temática de su exposición en la galería leonesa Sharon Art. El artista, que a pesar de tener nacionalidad austriaca, nació en Buenos Aires y realmente es un ciudadano del mundo, ha sabido captar toda una forma de entender la vida a través de la limpia mirada de unos niños.

Para definir su exposición hay que emplear varios adjetivos: espectacular, sorprendente, colorista-¦ De perfecto dibujo y de enormes calidades pictóricas, los grandes cuadros del artista reflejan, a través de las miradas y los gestos de las manos de pequeños budas vivientes, toda una filosofía en la que Alejandro Hermann está inmerso. «Llevo -dice- quince años trabajando en esta misma temática. Me expreso a través de las figuras de niños basándome siempre en la riqueza interior de estos seres».

El artista emplea en sus cuadros dos técnicas muy diferentes entre sí. Por un lado, los retratos de los pequeños budas están realizados con extraordinaria precisión, empleando la pintura al óleo a la manera más clásica. Por el contrario, el entorno de los protagonistas de sus cuadros está realizado a partir de conceptos absolutamente modernos, con la integración de relevantes texturas e, incluso, a base de collages de diferentes telas. «Creo que en estas obras se puede ver mi esfuerzo por escapar de la pintura figurativa. Sin querer me estoy sumergiendo en la abstracción a través del trabajo sobre los pigmentos. Siempre trabajo con elementos naturales y en este momento hay en mis cuadros un importante contraste entre lo figurativo y lo abstracto. Pronto tendré que decantarme por volver a lo clásico o por viajar definitivamente por una pintura sin ataduras», argumenta.

Armonía pictórica. Y es que, en su evolución como pintor, Alejandro Hermann se encuentra inmerso en un proceso de depuración, de sublimación, de liberación pictórica. A través de sus lienzos intenta transmitir armonía y paz con una permanente investigación en torno al color, el dibujo y las texturas. Los materiales y sus comportamientos sobre el lienzo son las bases de su trabajo. La realidad ha sido siempre para él el punto de partida, pero el concepto de realidad se muestra de una manera personal, dentro de una permanente búsqueda expresiva. Para el autor, «el arte contemporáneo no puede tener ninguna norma prestablecida, sino producir emociones, conmover, involucrar y dinamizar al espectador, haciéndolo partícipe y cómplice de la creación».

Alejandro Hermann asegura que su mundo pictórico está en plena evolución, «No sé dónde parar -argumenta-, no soy capaz de ver en el futuro un punto final. Con mis cuadros no pretendo transmitir un mensaje. Solo quiero seguir sin interrupciones mi camino y que los espectadores puedan interpretar mis cuadros según sus propios sentimientos. Si sintonizan conmigo es estupendo y me llena de satisfacción, pero si nuestros caminos son divergentes tampoco tiene ninguna importancia».

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