El invento del maligno
Conglomerado
Fuerte marejada en el mundillo televisivo después de que Carlos Carnicero, veterano de la prensa izquierdosa nacional, haya puesto a caldo al ex jefe de TVE, Luis Fernández; al jefe de Mediapro y La Sexta, Jaume Roures; al marido de Carme Chacón, Miguel Barroso, y al presidente Zapatero, que sería el epicentro de este singular conjura. Según declara Carnicero a «periodista digital» -y en la red puede ver usted el vídeo-, en torno a Zapatero se ha formado un conglomerado mediático que implica a TVE, a La Sexta y al propio Gobierno, y cuya finalidad es asentar el poder del presidente a través del control de la opinión pública. El objetivo de la operación era proveer a Zapatero de una cobertura mediática distinta a la del grupo Prisa, demasiado cercana al viejo felipismo. Para ello se colocó a «personas adictas» tanto en la televisión pública como en La Sexta. Zapatero habría utilizado a TVE no sólo como portavoz gubernamental -eso ya lo sabíamos-, sino también como ubre para amamantar a Jaume Roures. De entre las cosas que dice Carlos Carnicero hay que diferenciar siempre lo que es opinión y lo que es afirmación sobre hechos. Por ejemplo, cuando nuestro hombre dice que Belén Esteban y Esperanza Aguirre son comparables, está emitiendo una opinión que se califica por sí misma. Pero la cosa cambia cuando el periodista afirma la siguiente secuencia de hechos: uno, con Zapatero en el poder se instala un nuevo 'lobby' mediático; dos, ese 'lobby' se construye simultáneamente sobre el asalto de TVE y la creación de un nuevo grupo en torno a Jaume Roures, es decir, Mediapro, La Sexta y Público ; tres, dentro del triángulo Zapatero-TVE-Roures se desata un intenso tráfico de influencias que, entre otras cosas, termina forrando con dinero público al bueno de Roures. Insisto: no lo digo yo, lo dice Carnicero. En la descripción del «conglomerado» saltan a la vista tres o cuatro delitos de esos que le llevan a uno al trullo si no tiene un buen abogado. ¿Nadie va a hacer nada?